LaInformación (España), 14.11.2012

La justicia francesa condenó hoy a ocho años de cárcel a Thierry Tilly por haber manipulado y desfalcado 4,5 millones de euros a una familia de nobles franceses a los que sumió en una «paranoia de grupo».

Para el Tribunal Correccional de Burdeos (sur de Francia), Tilly, de 48 años y detenido desde 2009, es el responsable de «un complot maquiavélico» mediante el que mantuvo sometidos psicológicamente a once miembros de la familia De Védrines.

El manipulador hizo creer a esa familia que era víctima de un complot urdido por masones, rosacruzados (una orden católica secreta) y pedófilos.

Su cómplice, Jacques Gonzalez, de 65 años, fue condenado a cuatro años de prisión.

Además, ambos fueron sentenciados a cinco años de suspensión de sus derechos cívicos y civiles.

Tilly, quien dice que tiene también nacionalidad británica, aseguró a la salida del tribunal que elevará el caso a la justicia europea, aunque su abogado precisó que no han decidió aún si recurrirán la condena.

En el momento en que se iniciaron los hechos, en 1997, Tilly tenía 36 años y estableció contacto con los Védrines a través de un conocido común para ofrecer los servicios de una empresa de limpieza que derivó en la retención de la familia en régimen de semilibertad, aterrorizada por el supuesto peligro del que les protegía su aliado.

Tilly les hizo creer que trabajaba para una fundación solidaria de Québeco para los servicios secretos en nómina de la OTAN, entre otras mentiras.

La paranoia que logró inspirar en los miembros de la familia les llevó a vivir casi encerrados en varias propiedades familiares de Lote-et-Garonne, especialmente en el palacete de Monflanquin (suroeste).

Tilly se fue ganando a cada uno de los miembros hasta lograr que la familia se fuera en 2008 a Oxford (Reino Unido), donde vivía entonces.

Fue allí donde presuntamente mantuvo a Christine De Védrines privada durante una semana de sueño y alimentos y obligada a permanecer de pie en un taburete, para revelar dónde se encontraba escondido un supuesto tesoro secreto de la familia.

En 2009, Christine De Védrines regresó a Francia y recurrió a la justicia, que envió a Oxford un equipo de rescate para convencer al resto de la familia que abandonara al gurú que aparentemente les tenía sometidos.

Al llegar a Francia, fueron tratados por una célula de urgencia del hospital de Charles-Perrens especializado en problemas psiquiátricos.