El Tiempo (Colombia), 22.02.2005
Cuatro meses después de que las autoridades allanaron el templo Tao, situado en el páramo de Virolín -entre Boyacá y Santander-, ocho miembros de esta comunidad religiosa siguen prófugos.Ellos están sindicados de concierto para delinquir, tráfico y porte de armas de fuego y municiones, acceso carnal violento y acceso carnal abusivo.
El grupo de los prófugos lo encabeza Luis Gustavo Morales Sierra, Kelium Zeus, líder de la comunidad, que asegura ser la reencarnación de personajes como Simón Bolívar y Leonardo Da Vinci. Al listado se suman Joab Morales Calderón, Samael, hijo de Morales; Omaira Calderón de Morales, Afrodita, esposa de Morales; Jhon Jairo Botero Montoya, Diego León Agudelo Ceballos, Iván de Jesús Gil Echeverry, César Washington Izquierdo Torres e Iván Vásquez. Las autoridades creen que se encontrarían ocultos en Ecuador y Venezuela, donde la congregación tiene decenas de seguidores.
La semana pasada, la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía dictó medida de aseguramiento consistente en detención preventiva sin beneficio de excarcelación contra Diego León Agudelo, Saidamadam, tao detenido y sindicado de los delitos de concierto para delinquir agravado y homicidio agravado en la modalidad de tentativa.
El allanamiento
En una operación realizada el 25 de noviembre del 2004, más de 400 hombres de la Fiscalía, CTI, Ejército, Das y Policía allanaron al Templo Vegetal Sakroakuarius, ubicado en la vereda El Taladro, en jurisdicción de Gámbita (Santander). Allí, según las autoridades, encontraron granadas M26, cartuchos calibre 38 y visores nocturnos. Sin embargo, no hallaron a los sindicados. En ese momento, según los mismo taos, había 1.500 personas entre los que se contaban monjes de Estados Unidos, Alemania, Suiza, Suecia, Francia, Inglaterra, Italia, España, Dinamarca y Canadá, México, Holanda, Brasil, Venezuela, Panamá, Bolivia, Chile, Argentina, Perú, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
El operativo fue motivado por el asesinato de cuatro ex integrantes de la comunidad, que se habían convertido en testigos de la Fiscalía. Ellos denunciaron los delitos que se estarían cometiendo en el templo. La última muerte violenta ocurrió en noviembre del 2004 en Bogotá, cuando un sicario asesinó al ex tao Pio Décimo, asesor jurídico por más de 10 años de la comunidad. Otros tres ex integrantes de la secta fueron asesinados el año pasado en Medellín y Cali.
Pocos testimonios
Desde la llegada de la comunidad Tao hace 12 años al páramo Virolín se han presentado en la región disputas con la comunidad campesina residente en la zona. Tras la instalación de los primeros religiosos, liderados por Kelium Zeus, adquirieron varias hectáreas cercanas al santuario de fauna y flora donde hay 35 variedades de frailejón y un colibrí único en el mundo. A pesar de que los taos han tenido contacto con la comunidad, hoy la Fiscalía tiene problemas para conseguir testimonios o nuevos datos de quienes habitan esta zona porque, según los investigadores, «la gente dice que no vio nada».
El general Hipólito Herrera, ex comandante de la Policía Santander, dijo en noviembre del año pasado esta institución y la Fiscalía tienen copia de un video en el que Pio Décimo aparece hace cuatro años insistiéndoles a los líderes de la secta sobre su intención de abandonar el templo. Voceros de los Tao aseguraron que el allanamiento es parte de una persecución contra su comunidad y que las acusaciones formuladas por las autoridades forman parte de un complot. Se dice en la región que buena parte de ellos vive en zonas aledañas al templo o se fueron a otras ciudades. «Ellos tuvieron que ser evacuados. Los medios de producción del templo están destruidos y ahora todo depende de lo que se pueda canalizar hacia ellos desde afuera», aseguró un vocero de la comunidad que solicitó la reserva de su nombre.



