Clarín (Argentina), 4.05.2022

Las cartas natales, la magia, el tarot, el misticismo, la inteligencia planetaria y la unión de diversas mancias — artes adivinatorias— pueden parecer términos que despierten escepticismo entre aquellos que no se dedican a ninguna de estas disciplinas. Estas referentes trabajan y proponen una conexión con la espiritualidad mediante el uso de la astrología como herramienta y aclaran que la discusión de “creer o no” es obsoleta.

“Nos parece importante no utilizar más la palabra ‘creer’ en la astrología. Estamos ante un lenguaje simbólico y ancestral, que de a poco es retomado con más potencia y profundidad, lo cual nos llena de alegría. También entendemos que no necesariamente tiene que ser para todas las personas, y aceptamos que haya gente que no quiera profundizar en este lenguaje”, explican Mercedes Casini (32) y Diorella Pugliese (34), autoras de los libros Aprende astrología: para ser descubrir tu carta astral y Aprende astrología: para ser parte de la transformación (ed. Albatros).

Lucía Ángeles Ferreccio (40), autora de Astrología: historias y claves de un lenguaje fascinante (Ediciones Paidós), comparte este criterio y cita a Eugenio Carutti, fundador y director de Casa XI. “Carutti ya explica esto y es que te das cuenta que no es un tema de creencias o un dogma, te pasan estas cosas. Se requiere tiempo para el estudio; la astrología es compleja».

Remar a contracorriente para formarse en el esoterismo

Esta postura no está exenta de prejuicios y, al repasar el camino que llevó a este puñado de mujeres a dedicarse de forma exclusiva y profesional al estudio astrológico, la reacción que recibieron algunas por parte de su entorno no siempre fue alentadora.

Una de ellas fue Lu Gaitán (35), autora, politóloga y astróloga, para quien la búsqueda esotérica coincidió con una crisis en su vida personal y laboral a sus 24 años.

“El final de la carrera coincidió con una relación de pareja violenta y abusiva. En ese momento, conocí a quien fue mi terapeuta por muchos años: un sociólogo, astrólogo y terapeuta gestáltico que hoy tiene más de 70 años. Su presencia fue bastante trascendental en mi vida», relata a Clarín.

Pero, a pesar de tener la guía de su terapeuta, no todo fue fácil con sus contactos más cercanos. «Mientras tanto, mi familia y las amistades de la facultad que aún quedaban no entendieron qué me estaba pasando, pero en el medio empezaron a aparecer personas del palo artístico que acompañaron mi búsqueda con una mayor apertura y sensibilidad”, dice Gaitán.

En el caso de Gaitán esa exploración hacia lo esotérico venía desde mucho antes, en su adolescencia. “Mis compañeras del secundario me decían Aschira (por la astróloga española popular en los noventa) y me preguntaban cosas sobre el signo del zodiaco de los pibes con los que salían. Lo que yo sabía de astrología estaba basado en haber leído libros bastante simples”, explica.

Para Dalia Walker, la búsqueda tampoco fue influida por una tradición familiar. “No estuve para nada en contacto con la disciplina en mi infancia o en mi adolescencia, no se hablaba de eso en mi casa. Mi papá era una persona que tenía muy presente el mundo de la magia, pero de una forma más cerrada, con textos más filosóficos”, explica a Clarín.

Walker, tarotista, podcaster y autora del bestseller Bruja moderna (Monoblock), comenzó a trabajar con el mazo y los cristales desde los 17 años, pero lo tomaría casi una década dejar su trabajo de productora para dedicarse al tarot, la docencia y la astrología de manera profesional.

Muy distinto fue el acercamiento que Ferreccio tuvo desde su casa. Así como en otras familias las charlas en la mesa giran alrededor de la medicina o la abogacía, ella relata a este medio que en su hogar siempre hubo un contacto estrecho con el misticismo. “Desde pequeña, tuve libros a la mano, yo empecé a escuchar hablar a mamá —la también astróloga Graciela Gaulero— y a papá de este nuevo lenguaje y siempre estuvo muy a la mano en casa”, recuerda.

Al mirar la trayectoria de las astrólogas, se repite un patrón: en todas está inclinación comenzó como un pasatiempo y no fue sino después de muchos periplos que se convirtió en su fuente de ingresos a través de diversas actividades de divulgación.

Ferreccio comenzó a cursar Psicología en la UBA después de que una profesora de secundario le explicara que la etimología de la palabra tenía que ver con “el estudio del alma” y, más tarde, cambió la facultad para dedicarse por completo a la danza. Casini estudió Publicidad y Marketing Digital; Dalia Walker se recibió en Realización Audiovisual y Diorella Pugliese es licenciada en Relaciones Internacionales.

Pero dar el paso final para dedicarse completamente a los lenguajes místicos y forjar una trayectoria profesional fue algo progresivo que ganó más espacio en la vida de cada una.

Años de estudio para manejar el lenguaje

La preparación para comprender las herramientas del lenguaje astrológico y sus vertientes lleva años de estudio y práctica. De hecho, entre las escuelas más reconocidas en la Argentina, el programa de estudios básico dura entre 3 y 4 años.

En Casa XI la preparación básica abarca 12 módulos, de 3 meses cada uno, para sumar tres años del ciclo básico. En el Instituto Superior de Astrología Argentina (ISAA) la carrera de astrólogo profesional dura cuatro años. El Centro Astrológico de Buenos Aires (CABA) plantea una carrera de 10 módulos cuya duración mínima es de dos años. Después, la cursada se extiende de acuerdo a las especializaciones que cada estudiante elija.

Ya sea en astrología predictiva, mundana, electiva u horaria; cada rama es una especialización que la nueva generación de astrólogas citadas en esta nota complementa con otras herramientas y prácticas como el tarot, los registros akáshicos, el reiki, entre otros.

“Muchas personas entran en la astrología y en el esoterismo para divertirse un rato y para tener certezas de que todo va a ir bien. Después se dan cuenta que no es tan así, que las certezas son escasas y que no siempre vamos a ver y hablar de cosas lindas. También hay una tendencia a creer que la astrología se aprende rápidamente, porque es un conocimiento que forma parte del saber popular colectivo”, reflexiona Gaitán.

«Creemos que todas las áreas tienen su ‘prejuicio popular’ y es parte de quienes profundizamos en esto empezar a contar con paciencia y amor qué es realmente lo que pueden encontrar detrás de esta herramienta», dicen Casini y Pugliese.

La astrología no es una actividad que esté regulada económicamente, ni posea sindicatos. Depende, especialmente, de un trabajo de divulgación y el renombre y las recomendaciones que los consultantes hacen de los astrólogos que les brindan asistencia.

«Siempre hay gente que le parece que es una pavada»

Divulgadoras con centenares o miles de seguidores en Instagram, las astrólogas se animan a hablar no solo de los prejuicios que vienen de la sociedad, sino también de pensar una disciplina que cuestione valores que califican de patriarcales y anticuados.

Walker opina: “Siempre hay gente que le parece que es una pavada, que es una mentira. Siempre va a haber gente que desconfía, pero también es un poco por desconocimiento o porque no conocen variables que tienen que ver con una visión mucho más actualizada y realista. Sí creo que a la astrología se la juzga por lo que no es.

Realmente, a la gente no hay que convencerla de nada, ni las relaciones, ni con las cosas que uno hace. El que conecta, conecta. Pero con la espiritualidad, ¿quién te creés que sos para andar despertando gente?, quien no la ve, no la ve, y chau, listo”.

“Sí hay un prejuicio colectivo de relacionar a la astrología con la adivinación y, si bien hay una rama de la astrología que es denominada ‘predictiva’, se desconoce en lo popular que la astrología puede mostrarnos patrones que podemos modificar. Creemos en el libre albedrío. La fama popular de la astrología como una forma de horóscopo es, como sucede con casi todas las cosas, una forma de masificar una herramienta que es muy específica”, afirman Casini y Pugliese.

Gaitán lleva el análisis un paso más adelante y dice que ha tenido que encarar otro prejuicio, en boga con la pandemia de COVID-19. “Me gustaría que dejemos de asumir que solo por dedicarnos a la astrología o el esoterismo, vamos a ser anticiencia o individualistas, meritócratas. Es cierto que estos personajes están en el esoterismo, pero no es lineal”.

La astrología en el siglo XXI: reinterpretar los símbolos e interpelar

Esta generación de astrólogas argentinas no solo se atreve a interpelar las convenciones de la disciplina, sino que propone modelos y, frente a las preocupaciones de la época, se pregunta cómo se puede seguir «deconstruyendo y resignificando» los arquetipos.

Para Gaitán, la unión entre las ciencias políticas y la astrología la llevó a identificar los sesgos de género y a proponer una mirada feminista e integradora. «Desde 2016, la formación astrológica que tenía —centrada en el individuo y su psiquis— no podía simbolizar las violencias que vivimos las mujeres y feminidades en este mundo. Me llevó mucho tiempo y algunos golpes epistemológicos, empezar a conectar la ciencia política y la astrología», cuenta.

Además de los debates en los modelos preestablecidos, Ferreccio añade que la idea de abrir un posgrado en su escuela surgió porque cuando se trata de llevar a la práctica todos los conocimientos teóricos frente a un consultante, sus estudiantes le referían una gran inquietud y le pedían una guía.

La formación complementaria, que dura seis meses y cuenta con alumnos que van desde los 18 hasta los 70 años. «Considero que nos faltan posgrados. Yo me formé en constelaciones familiares y después seguí estudiando. Muchos estudian por una inquietud personal, pero ser consultor astrológico es otra cosa, te tiene que apasionar porque hay que estudiar mucho», explica Ferreccio.

Para ella, el momento de la consulta cuando se está iniciando puede ser un desafío: «En la astrología psicológica, por ejemplo, cuando se acompañan procesos, hay que preguntarse cómo sostenemos el rol, si estamos acompañados por alguien más, cómo tengo que sostener esa energía del otro, sino te lleva puesto».

En su camino, también hay quiénes se preguntan por la función del horóscopo en la actualidad. «Cuando se critica el horóscopo, en realidad se critica una astrología normalizadora. Pensar que vos sos así, entonces te va hacer bien o mal. Si la previsión astrológica nos deja con miedo, eso no está bueno. Ahora, horóscopo que te dé un montón, que te devuelva y te ayude a repensarte, es una gran herramienta», dice Ferreccio.

Gaitán, autora de Asuntos de Venus, Alumbra la luna Astrología para reencantar el mundo (todos de Editorial Planeta),  agrega que «reinterpretar la mitología en figuras como Lilith, Venus y las diosas lunares» es otra de las líneas de investigación que sigue en la actualidad.

Para Walker, la formación multidisciplinaria es otra de las cualidades que sigue caracterizando a quienes se dedican al misticismo. «El que estudia astrología no sólo estudia astrología, estudiás otras mancias porque empezás a apasionarte, ¿viste? Todos los que estudian astrología terminan sabiendo o de tarot o de registros akáshicos o de runas… Como que, une bruja se va armando, agarra herramientas y se apasiona».