El Periódico (España), Helena López, 19.09.2026
Las profesoras de la Universitat de Barcelona (UB) suspendidas de empleo en diciembre por su implicación en los presuntos abusos y coerción sexual del exgrupo de investigación CREA, liderado por el catedrático Ramón Flecha, han vuelto a ser apartadas de sus funciones al poco de haber sido readmitidas después de que dos juzgados de Barcelona determinaran que la universidad no había respetado su derecho fundamental a ser oídas antes de imponerles las medidas cautelares. Tras escuchar su versión, tal como instaban las sentencias, la UB ha vuelto a suspender a Marta Soler y Lidia Puigvert de empleo. De hecho, lo hizo el pasado 4 de septiembre, según han explicado este jueves fuentes de la universidad, que sostienen que las medidas cautelares contaban con todos los fundamentos jurídicos. «En ningún caso cuestionaron la idoneidad ni la proporcionalidad de las medidas cautelares», defienden desde la UB.
Las mismas fuentes defienden que las cautelares fueron «adecuadas y pertinentes» y que, una vez cumplido el trámite de audiencia exigido por las sentencias, la UB procedió de nuevo a suspenderlas. En la práctica, las dos profesoras no han vuelto a dar clase. La universidad mantiene abierta su investigación interna sobre el caso y prevé cerrarla a finales de año.
Investigación interna abierta
El pasado diciembre, después de que la UB anunciara su decisión de llevar a la Fiscalía el caso de los presuntos abusos sexuales y de poder en CREA, que Flecha fundó en 1991 y lideró durante décadas, el grupo anunciaba en redes sociales su disolución definitiva. «Con el objetivo prioritario de evitar más perjuicios profesionales a nuestros integrantes y proteger su seguridad personal, comunicamos la decisión de finalizar la red CREA con efectos inmediatos», explicaron en un comunicado publicado en castellano, catalán e inglés en la red social X. La comunidad –que tiene investigadoras no solo en la UB sino en otros campus catalanes y de fuera de Catalunya– aseguró haber sufrido un «acoso sistemático y continuado», y decidió terminar con su actividad oficial para «proteger la integridad» de sus miembros.
Indicios muy graves
La UB trasladó en diciembre a la Fiscalía la investigación que tres expertos internos llevaron a cabo y que concluía que «existen indicios muy graves» de coerción sexual y psicológica. Los tres especialistas comenzaron su trabajo la primera semana de septiembre, una vez que los medios de comunicación publicaron que 14 mujeres acusaban a Flecha de presunta coerción sexual, abuso de poder y control emocional en CREA. Después, se sumaron otras dos mujeres, así que el número total de denunciantes asciende a 16. El informe preliminar de la comisión (ante la que han declarado 11 universitarias y aún quedan otras 5 por hacerlo) llegó a manos del rector el 19 de diciembre.
Más allá de la suspensión cautelar del catedrático emérito, decretada meses atrás, la institución abrió entonces expediente sancionador y apartó a las dos docentes vinculadas a CREA, de nuevo suspendidas tras su breve reincorporación, según ha confirmado este jueves la UB.
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Bajo el liderazgo de Flecha, el grupo CREA ocupó durante años un espacio destacado en la élite académica y en congresos internacionales sobre violencia machista, feminismo y educación.





