Courrier International, Marie-Louise von Holstein, 22.04.2004

La fundación humanitaria danesa Tvind fue inculpada en 2002 por el Estado danés de evasión fiscal de 7 millones de euros y de estafa de 8 millones de euros.

Desde hace tiempo, caían denuncias contra Tvind, dirigidas a la justicia por jóvenes que habían sido alistados en las redes de escuelas de esta fundación humanitaria, o antiguos maestros que habían creído cooperar en proyectos de desarrollo pero se sentían explotados. “Por tanto, el proceso contra el principal sospechoso, el fundador de Tvind, Mogens Amdi Petersen, y siete dirigentes de este imperio, ha comenzado finalmente en 2003 y debería encontrar su epílogo a finales de 2004”, anuncia el diario danés Berlingske Tidende.

El enorme escándalo comenzó en 2001, cuando la policía judicial especializada en la delincuencia económica abrió una investigación por fraude contra Tvind. Era necesario encontrar a M. Petersen, que había desaparecido en 1979. Después de un año de búsqueda, Mogens Amdi Petersen fue detenido en el aeropuerto de Los Ángeles por la policía americana. “Desde 1991, vivía en una isla próxima a Miami, Fisher Island, en una residencia valorada en 6 millones de dólares (5 millones de euros). La aventura del gurú de Tvind acabó con su vuelta a Dinamarca”, comenta el diario Politiken. Estuvo un año en prisión, después fue puesto en libertad provisional bajo fianza en 2003, aunque el Estado danés temía que aprovechara esta ocasión para huir al extranjero. No ha sido así, y hasta hoy se ha presentado a cada vista.

“Una formidable comunidad, con recursos casi infinitos”

Con sus cómplices, su compañera Kirsten Larsen, el líder es sospechoso de haber llenado sus cofres con los salarios previstos para los voluntarios para el tercer mundo y para los maestros que se contrataban. “Los asalariados aceptaban dar una gran parte de su salario para un fondo humanitario, que en teoría este dinero debía distribuirse para causas humanitarias, como la protección de la naturaleza o la ciencia. De golpe, Tvind obtenía una reducción de impuestos ‘como donativo para una organización caritativa’, cuando en el fondo lo que hacía era alimentar las empresas, las escuelas y las tiendas administradas por la misma fundación”, explicó Hans La Cour durante el proceso, informa el diario Ekstra Bladet.

Hans La Cour, que trabajó como profesor para Tvind durante 18 años, acusa hoy a Mogens Amdi Petersen de manipulación, corrupción y abuso de poder. En 2000, este testigo cooperaba con la cadena danesa TV2 en una emisión que criticaba a Tvind y que fue el origen de todas las investigaciones policiales, acabando con el arresto de seis dirigentes de la fundación, después de la de Amdi Petersen. El antiguo profesor, que vive hoy en Nueva Zelanda, ha publicado un libro, El viajero, en 2002, donde describe cómo unas personas sacrificaron su libertad y su dinero para Tvind. “Yo formaba parte de un sistema corrompido, pero a la vez participaba en una formidable comunidad, con recursos casi infinitos”, escribe Politiken citándole.

Petersen lo niega todo

Según Hans La Cour, Tvind es una secta. Todas las personas que trabajan para ella están bajo el poder de Petersen. Revela que cuando era empleado en una escuela de Tvind en Dinamarca, vivió con otros cinco miembros en una sola habitación, con camas superpuestas. Todos entregaban su sueldo a Tvind, quien justo les dejaba un poco de dinero para pequeños gastos. La orden era: “¡economizad!”. Ellos debían “nutrirse de alimentos caducados recuperados durante la noche de los cubos de la basura de los supermercados”, sigue escribiendo Politiken.

En 1996, la Asamblea Nacional danesa ya había votado una ley contra Tvind con el fin de suprimir las subvenciones del Estado a las 36 escuelas nacionales de la fundación. Después de los años 70, los establecimientos Tvind eran criticados por todos los  partidos de derechas, que sospechaban de su delincuencia económica. El ministro de Educación de entonces, Ole Vig Jensen, estimaba que estas escuelas estafaban los fondos públicos, y había hecho votar la “ley contra Tvind”. Pero, al final de un enjuiciamiento, la fundación había hecho reconocer que este texto era anticonstitucional y recuperó sus subvenciones en 1999.

El asunto se acabará probablemente a finales de 2004, pero mientras tanto Tvind sigue, con sus escuelas y sus proyectos, tanto en Dinamarca como en el extranjero. Por un lado, el líder Amdi Petersen ha negado siempre ser culpable de todo lo que se le acusa; por otro, antiguos profesores y el Estado danés siguen acusando al líder y a sus cómplices.