Vozpópuli (España), José L. Jiménez, 11.08.2026

Bajo las entrañas de la Montaña de Granito, en una gigantesca cámara acorazada de más de 6.000 metros cuadrados a las afueras de Salt Lake City, reposan 3.500 millones de imágenes de registros civiles y eclesiásticos de todo el planeta. En ese santuario blindado contra cataclismos y guerra nuclear, una fe empeñada en la eternidad custodia los vestigios de la existencia humana, transformando la memoria frágil de las naciones en un archivo inalterable de nombres que esperan su redención en el más allá. A ese depósito subterráneo irán a parar las referencias de la población española. El Ministerio de Cultura ha suscrito un convenio de cuatro años con FamilySearch para digitalizar y procesar los fondos genealógicos estatales «sin coste público», cediendo a la organización mormona la propiedad de las bases de datos y de los índices derivados.

Un contrato en el Boletín Oficial del Estado

En la burocracia del Estado las concesiones territoriales ya no se firman con tratados de paz ni con cesiones de soberanía sobre el mapa. Ocurren en el Boletín Oficial del Estado, mediante resoluciones de siete páginas redactadas con la prosa seca de la administración pública. La doctrina mormona sostiene que las almas de los fallecidos conservan el libre albedrío para aceptar o rechazar los sacramentos vicarios celebrados en su nombre. De ahí el afán de la organización por reunir los registros demográficos de naciones enteras en sus catálogos de Utah, articulando una red global de datos familiares que nutre la mayor plataforma genealógica del mundo. El pasado 12 de febrero de 2026, la Directora General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, María Ángeles Albert de León, publicó el «Convenio entre el Ministerio de Cultura y FamilySearch para la digitalización y difusión de documentación histórica de titularidad estatal». El texto fue suscrito formalmente por la propia Albert de León en representación del departamento gubernamental y por Stephen Jay Valentine, actuando como vicepresidente principal en nombre de FamilySearch International, una organización legalmente sin fines de lucro con sede en Salt Lake City, Utah. El ente es la rama operativa de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dedicada desde hace más de un siglo a recopilar los registros de nacimiento, matrimonio y defunción de la humanidad.

El mecanismo de la cesión documental

El texto legal establece un intercambio de apariencias impecables. La organización mormona despliega su propio «personal contratado a tal efecto» en las salas de los Archivos Históricos Provinciales y Archivos Estatales, en jornadas fijas «de 9 a 15 horas de lunes a viernes». Aporta los escáneres, «asume los costes de la ejecución» y entrega al Estado las imágenes máster en alta resolución en formato TIFF. A cambio, el Ministerio de Cultura otorga a la entidad estadounidense una «licencia no exclusiva, en el ámbito territorial mundial, ilimitada temporalmente, totalmente pagada y libre de royalties» para explotar, difundir y mostrar esos documentos en sus plataformas. El Estado no paga un solo euro del presupuesto público; a cambio, tolera la presencia constante de una corporación confesional extranjera en las entrañas de su patrimonio documental provincia a provincia por toda España capturando datos.

El verdadero valor de los algoritmos de Utah

La clave de la alianza no descansa en la captura del papel, sino en la propiedad intelectual del procesado posterior. La cláusula segunda del documento estipula que la entidad mormona podrá crear «materiales de investigación, que incluirán índices, basados en el contenido de las imágenes digitales». La firma estadounidense mantendrá la titularidad exclusiva de esos productos, pues el Ministerio «reconoce y acepta que FamilySearch será la propietaria de los materiales de investigación». Aunque entregará una copia al Ministerio «exclusivamente para uso no comercial», los archivos públicos españoles acuerdan expresamente que «no venderán ni proporcionarán copias de los materiales de investigación a terceros comerciales, sin el consentimiento expreso por escrito de FamilySearch». El Estado conserva la custodia del documento físico y del fotograma digital; Utah se queda con el conocimiento estructurado que permite cruzar identidades, líneas sucesorias y linajes a escala global.

La teología del dato en el desierto

Para la doctrina mormona la acumulación de nombres no responde a un mero interés erudito ni a la fascinación de los historiadores. La teología de la organización exige identificar a los antepasados fallecidos para realizar en sus templos el bautismo por los muertos, un sacramento vicario que ofrece la salvación a las almas que no conocieron su fe en vida. Bajo esa premisa, las fechorías, vecindades, bautismos y testamentos de los ciudadanos españoles del siglo XVII o XIX terminan convertidos en insumo de una maquinaria soteriológica instalada en las montañas de Utah. La burocracia espiritual de Salt Lake City procesa los padrones municipales y los protocolos notariales de la península con la misma precisión industrial con la que una multinacional del sector tecnológico gestiona sus granjas de servidores.

Un Estado incapaz de digitalizar su pasado

La firma de este documento retrata la impotencia estructural de los servicios públicos de archivos. La Subdirección General de los Archivos Estatales carece del presupuesto, la tecnología y el personal técnico necesario para abordar la digitalización masiva y la indexación de sus propios fondos. La cesión a una entidad privada norteamericana aparece como la única vía para evitar que el Portal de Archivos Españoles (PARES) quede rezagado en la era digital. El Estado confía la conservación de sus antecedentes civiles a la buena voluntad de un gigante privado, amparándose en que la relación «no implica relación laboral alguna» del personal técnico con el Ministerio y en la gratuidad del servicio. La memoria colectiva de la nación queda supeditada al dinamismo de una fe extranjera que entiende la historia de los hombres como un inmenso registro de almas por salvar.