NIUS (España), Gonzalo Aguirregomezcorta, 27.02.2023

La planta de Gurmeet Ram Rahim Singh apenas ha cambiado desde que en 2017 se le condenara a 20 años de cárcel por violar a dos seguidoras de la secta que lidera desde 1990, Dera Sacha Sauda (DSS). Ni una cana de más y ningún atisbo de estrés para este gurú en la India que también arrastra dos cadenas perpetuas por los asesinatos de un periodista y de uno de sus empleados. También tiene un caso abierto por una castración masiva de alrededor de 400 de sus devotos en 1999. Su barba está impoluta, su ostentosa vestimenta, bien planchada y su vida está muy alejada de la que tiene cualquier recluso con un currículum delictivo tan amplio como el suyo. Si este gurú ya era un influencer antes incluso de la aparición de las redes, ahora su poder de persuasión es todavía mayor. Es precisamente a través de estas plataformas desde donde está alimentando el fervor de las decenas de millones de seguidores que le ven como un dios y la indignación de aquellos que le perciben como un monstruo.

Lejos de pasar desapercibido, las continuas publicaciones en su cuenta de Instagram reflejan que su realidad no es la de un recluso condenado a pasar más de dos vidas entre rejas. De hecho, en los últimos 13 meses ha disfrutado de un permiso de 40 días en enero, otro de 40 días en octubre, de 30 días en junio y otros 21 días en febrero del año pasado. En total, en poco más de un año, Singh ha disfrutado de 131 días de libertad condicional.

Trasladado a prisión en helicóptero de lujo

El trato de favor que está recibiendo el líder de la DSS comenzó desde su ingreso en prisión, cuando se hizo evidente que el castigo estaba tallado a su medida: fue trasladado al centro penitenciario de Rohtak en un helicóptero de lujo, ocupa una celda especial, bebe agua embotellada y se le permite tener un asistente. De hecho, es una de las alrededor de 50 personas en la India que cuentan con un estatus de privilegio ‘Z’, como si se tratara del jefe de servicio de las Fuerzas Armadas o del Gobernador de algún Estado. Es tal su influencia que hay políticos y funcionarios que se pliegan a su paso, no en vano, se ha reportado que podía persuadir a su congregación para que votaran a una u otra formación política. Sus vínculos con el partido en el poder, el Bharatiya Janata Party (BJP) de Narendra Modi, datan de 2014, cuando instó a los suyos a optar por ellos en el Estado de Haryana, sede de la DSS.

Sus últimos dos vídeos han causado mucho revuelo en la India. En uno aparece junto a su hija adoptiva mientras corta una tarta de celebración porque la joven ya cuenta con un millón de seguidores en Instagram. En el otro, figura cortando otra tarta con un sable, hecho que es delictivo ya que no se pueden publicar imágenes de armas en el país. “Tengo la oportunidad de celebrar después de cinco años, así que debo cortar al menos cinco pasteles. Este es el primero”, escribió a sus casi cinco millones de seguidores en Instagram. En su solicitud de libertad bajo fianza, Singh especificó que la razón por la que necesitaba salir era porque quería asistir a un acto con motivo del aniversario del nacimiento del exjefe de la DSS. Sus seguidores perciben su presencia como imprescindible.

“La libertad condicional es un derecho de todos los presos, es un derecho humano”, afirma uno de los trabajadores de la secta. “Está dedicando su tiempo a discursos espirituales, se esfuerza por resolver los problemas de la gente, trabaja en el programa de desintoxicación”, con el que, expresa, gracias a él dejan la droga unas 100.000 personas al día. Sin embargo, no hay día que pase que otras de sus víctimas no se acuerden de él.

Castrados para estar “más cerca de Dios”

Hansraj Chauhan es un antiguo feligrés del culto que tuvo las agallas de presentar una denuncia contra Singh y la DSS en 2012, años después de tras ser persuadido a ser castrado con 20 años de edad, ahora tiene casi 44. “Yo, junto a otros sacerdotes, solía enterarme de operaciones por otros altos cargos de la DSS. Estos hombres decían que iban a una operación, y cuando salían, los guruji (maestros) los abrazaba, había fanfarria y les regalaba sus objetos personales, como si fueran especiales”, recuerda Chauhan. “Me dijeron que después de eso estaría más cerca de Dios, que mi corazón estaría completamente entregado a él, y que sólo era una pequeña operación. Se ocultaron muchas cosas. Pero no lo cuestionamos porque nuestra fe era ciega”, subraya consciente de estar en el punto de mira de la organización.

Según relata Chauhan, Singh ordenó castraciones masivas para que los hombres de la DSS no se casaran ni tuvieran vida sexual, incluso cuando el propio Singh llevaba una vida “libertina”. Cuando se tiró de la manta unos años antes de la denuncia de este exdevoto, las autoridades descubrieron que el gurú contaba con un harén de seguidoras con las que tenía relaciones sexuales. Cuando fue detenido, los investigadores encontraron una supuesta “cueva sexual” en la vivienda de Singh que era destinada a explotar sexualmente a mujeres y, presuntamente, a niños. Sobre él no pesa ningún cargo por abusar de menores de edad. Todo esto se supo después de que dos mujeres enviaran en 2002 una carta al por entonces primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, en la que contaban cómo el líder de la DSS las había agredido sexualmente. No fue condenado hasta 15 años después.

Asesinados por exponer al gurú

No fue la única misiva que precipitó la detención del gurú. Ese mismo año, el periodista especializado en temas judiciales, Ram Chander Chhatrapati publicó otra carta anónima en la que se relataba que Singh explotaba sexualmente a las ‘sadhvis’ -sus seguidoras- en la sede de la DSS. Ranjit Singh, antiguo director de la secta, se convirtió en el sospechoso número uno de haberla difundido. El periodista fue asesinado a tiros y a plena luz del día por dos hombres que le atacaron desde una motocicleta. El empleado de la congregación también fue liquidado. El gurú se convirtió en el principal sospechoso de ordenar los homicidios y acabó siendo condenado a sendas cadenas perpetuas.

Los que le veneran aplauden iniciativas de Singh, como la ‘corona del linaje’, una práctica en la que promueve que mujeres que son hijas únicas y se casen regresen con sus maridos al hogar de sus progenitores para cuidar de ellos. Le catalogan como un “reformador social” y lo tildan de “santo” por impulsos como el de hacer canciones campaña para que los adictos dejen de consumir sustancias. La idea es la de erradicar las drogas en India mediante la salud y la meditación. Ninguna de sus iniciativas serán suficientes para limpiar los crímenes que lleva a su espalda, de la misma manera en que sus condenas serán cumplidas a medias por el amor que le profieren desde todos los estamentos de la India.