Univisión (México), Isaías Alvarado, 9.03.2022
Lawrence Ray, quien estuvo preso varios años por cometer un fraude con el crimen organizado en Nueva York, será sentado una vez más en el banquillo de los acusados por un proceso judicial que lo señala como el líder de una secta que explotó sexual, económica y psicológicamente a varias estudiantes de la universidad neoyorquina Sarah Lawrence College a lo largo de una década. El lunes comenzará la selección del jurado que analizará su caso en un tribunal federal de Manhattan.
Desde su arresto en febrero de 2020, Ray, de 62 años, ha estado en una celda del Centro Metropolitano de Detención (MDC) de Brooklyn. Él insiste que es inocente y sus abogados niegan que sus presuntas víctimas hayan actuado bajo ningún tipo de presión. Pero los fiscales dicen que en el juicio varias mujeres testificarán que fueron parte del culto de Sarah Lawrence College, incluyendo una joven que habría sido obligada a prostituirse y entregar todas las ganancias a Ray y sus cómplices.Este caso menciona 17 cargos de tráfico sexual, extorsión, crimen organizado, explotación laboral y otros delitos, que conllevan una sentencia conjunta de hasta 140 años de cárcel.
La acusación señala que Ray implementó un sistema de coerción parecido al de la secta sexual NXIVM, cuyo líder Keith Raniere fue sentenciado a pasar prácticamente el resto de su vida tras las rejas. Ambos cultos operaban en Nueva York y fueron exhibidos en investigaciones periodísticas. Al grupo de Ray lo expuso un reportaje de New York Magazine titulado: “Los niños robados de Sarah Lawrence”.
Ray y Raniere manipularon a mujeres jóvenes a través de “terapias” que pretendían resolver sus problemas psicológicos. Estando bajo su estricto control las aislaron de sus familias, les quitaron su dinero, las obligaron a realizar actos sexuales, las explotaron laboralmente, las humillaron y las amenazaron constantemente para que no los denunciaran, describen documentos judiciales.

Las tácticas de la secta

La secta de Ray nació en el dormitorio de su hija en Sarah Lawrence College, donde se alojó tras su salida de una prisión de New Jersey en 2010. En ese entonces tenía 50 años. Las compañeras de Sara Ray comenzaron a escuchar sus historias y terminaron en las garras de sus falsas sesiones de autoayuda, según los fiscales.
“Las tácticas de Ray incluyeron privación del sueño, humillación psicológica y sexual, abuso verbal, amenazas de violencia física, violencia física, amenazas de acciones legales penales, alejar a las víctimas de sus familias y explotar las vulnerabilidades de salud mental de las víctimas”, indica el Departamento de Justicia en un comunicado emitido luego de su arresto.
En su punto más vulnerable, Ray forzó a sus víctimas a que le dieran todo su dinero. Algunas vaciaron los ahorros de sus padres, abrieron líneas de crédito, pidieron prestado, vendieron propiedades, realizaron trabajos sin recibir un centavo y hasta participaron en la prostitución, de acuerdo con la Fiscalía.
Al menos una víctima, identificada por las autoridades como ‘Felicia’, fue obligada a participar en actos sexuales con fines comerciales “para pagar daños a Ray que en realidad no debía”. La reclutó cuando era alumna de la Sarah Lawrence College.

Los fiscales dicen que presentarán como evidencia videos en los que esta mujer aparece “brindando servicios sexuales a extraños”. Ese material estaba en poder de Ray y lo usaba para amenazarla con difundirlo si no seguía siendo su esclava sexual.

Solo de la explotación de ‘Felicia’, Ray obtuvo más de 500,000 dólares. En total, de cinco víctimas, recibió más de un millón de dólares, afirma la acusación.

Los fiscales anticipan que un testigo mostrará las comunicaciones de ‘Felicia’ en las que indica las ganancias por prostitución, un correo electrónico con una lista de sus clientes, así como de los registros de la estancia de Ray en una habitación del Pierre Hotel que habría pagado con el dinero que le entregó.

“Se espera que las víctimas testifiquen sobre cómo proporcionaron dinero a Lawrence Ray y las circunstancias en las que hicieron esos pagos”, dice la Fiscalía en un documento.

“Las víctimas que le dieron dinero al acusado son corroboradas por varias personas a las que les pidieron dinero, como familiares particulares… o clientes particulares de prostitución… o amigos a quienes las víctimas pedían dinero”, agrega la dependencia.

“Se supone que la universidad es un momento de autodescubrimiento y nueva independencia. Pero como se alega, Lawrence Ray explotó ese momento vulnerable en la vida de sus víctimas a través de un curso de conducta que conmociona la conciencia”, dijo el fiscal neoyorquino Geoffrey S. Berman en el comunicado.

“A través de sus manipuladoras sesiones de interrogatorio, Ray hizo que sus víctimas confesaran supuestas irregularidades y luego las obligó a pagarle a Ray los supuestos daños que le debían, a través de pagos de cientos de miles de dólares o, peor aún, trabajo forzado y tráfico sexual”, agrega.

Otro de sus métodos fue la violencia física. En una ocasión, menciona la Fiscalía, Ray ató a su víctima a una silla, le colocó una bolsa de plástico en la cabeza y casi la asfixia.

Sus delitos se extienden hasta Carolina del Norte, donde a través de sus cursos obligó a otras tres víctimas a realizar un trabajo “físico extenso, a veces en medio de la noche, sin remuneración”, limpiando la casa de un familiar en ese estado.

Al catear la residencia de Ray, agentes federales encontraron 84 cuadernos y diarios escritos por las víctimas, que este usaba para extorsionarlas.

“Los cuadernos de las víctimas en posesión del acusado van desde lo mundano (páginas de tareas de matemáticas y apuntes de clase) hasta lo íntimo (páginas sobre encuentros sexuales) y lo incriminatorio (páginas sobre envenenar al acusado y causarle otros daños)”, describen los fiscales.

En documentos judiciales hay indicios de que la defensa de Ray podría usar ese material para minimizar las acusaciones. Por ejemplo, ya ha criticado textos que ‘Felicia’ escribió en 2008, tres años antes de conocerlo. Ella tenía entonces 26 años.

Los abogadores señalan que algunas páginas cuentan que ella pasó una «noche encantadora con JG, donde describe que la hicieron sentir (se oculta el resto de la frase)”. Mientras que, en otro cuaderno, ‘Felicia’ narra un romance fugaz con alguien que describe como “una persona tan buena… dulce, considerado, inteligente, divertido y guapo”.

Pero los fiscales respondieron que se trata de situaciones “irrelevantes” para el caso, pues cuando ella conoció a Ray este “la obligó a participar en servicios sexuales con completos extraños grabados en video y en lugares públicos”.