El Tiempo (Colombia), Laura Juliana Castellanos, 8.07.2025
El gurú de una secta en Siberia, Vissarion, que por más de tres décadas presidió los destinos de miles de discípulos que lo consideran la reencarnación de Jesucristo, fue condenado a 12 años de prisión por extorsionar a sus seguidores y causarles daño físico y psicológico.
Fundada en 1991 por Sergei Torop, un antiguo agente de transito en Rusia, Vissarion se instaló en una aldea construida en el bosque, por los fieles, en el distrito de Kurgan, en la región siberiana de Krasnoyarsk.
Torop fue capturado en septiembre de 2020 junto a dos de sus familiares, Vadim Redkine y Vladimir Vedernikov, quienes también fueron sentenciados a 12 años de prisión por un tribunal siberiano, que cumplirán en un centro de máxima seguridad.
Eran acusados de haber utilizado la secta para extorsionar dinero a sus discípulos, de haber ejercido «violencias psicológicas» sobre ellos, causando «daños graves a la salud».
‘Vissarion’ había reunido a sus miles de fieles en una zona aislada de Siberia para hacer una especie de Arca de Noé para salvar a la humanidad de un cataclismo que el hombre está provocando.
Su «Iglesia del Último Testamento» no vivía, sin embargo, completamente aislada del mundo, acogiendo regularmente a la prensa.
Los fieles, que aspiran a la autosuficiencia, dicen vivir en comunión con la naturaleza, rechazando en particular la carne, el alcohol y el tabaco.
“Es todo muy complicado. Pero, para simplificar, sí, soy Jesucristo. Lo prometido debe cumplirse. Y se prometió en Israel hace 2000 años que regresaría, que volvería para terminar lo empezado. No soy Dios. Y es un error ver a Jesús como Dios. Pero soy la palabra viva de Dios Padre. Todo lo que Dios quiere decir, lo dice a través de mí”, declaró Torop en el año 2002 en una entrevista con The Guardian.
Para encontrar Vissarion el difunto periodista Ian Traynor, entonces editor del medio británico, tuvo que volar 3.700 km al este desde Moscú hasta la ciudad de Abakán, en el sur de Siberia, al norte de la frontera con Mongolia, y luego «conducir durante seis horas por carreteras llenas de baches atravesando una serie de aldeas».
De hecho, sus seguidores utilizaron hasta su propio calendario, que empieza a contar el tiempo a partir del nacimiento de Torop, el 14 de enero de 1961, momento en el que según ellos comienza “la Era del Amanecer”.





