El Periódico Mediterráneo (España), Iván Fernández, 26.11.2025
El gurú de la supuesta secta sexual de Vistabella, el tío Toni, quería basar su nueva humanidad en «una familia incestuosa y abusiva». Así lo han señalado esta miércoles los peritos de la defensa en la undécima sesión del juicio a los seis acusados por la comunidad de la finca de la Chaparra en la Audiencia Provincial de Castelló. Además, han añadido que las víctimas «estaban atrapadas por el miedo, la culpa y la ansiedad», a través de un patrón adoctrinante que «se mantenía hasta la adultez».
El psicólogo Miguel Perlado, con 30 años de experiencia en sectas coercitivas con características similares a la de Vistabella, ha señalado en su declaración que la comunidad «era compatible con los patrones de un grupo de alto control ideológico». Perlado ha enumerado que la comunidad «contaba con un fundador y un grupo de colaboradores cercanos que imponían sus principios. Además, llevaron a cabo un proceso de adoctrinamiento a lo largo de los años entre los niños, para convertirlos en juguetes sexuales, y explotaron económica, sexual y personalmente a los adeptos». Por su parte, la psiquiatra Núria Ribas, también citada como perito por el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares, ha afirmado que «se anularon las capacidades de los más pequeños, para así convertirlos en juguetes sexuales». A esto, añadieron que los adultos que formaban parte de la supuesta secta «lograban beneficios y vivieron un proceso de adaptación. Pero no pasó con los niños. Aparte del abuso sexual, sufrieron el agravante de que los hechos sucedieron en un entorno familiar de seguridad. Era un doble daño».
Perlado, en su intervención, ha confirmado que los niños de la Chaparra «vivían un primer tiempo idílico donde se les generaba un ambiente agradable para vivir. Pero en la preadolescencia, cuando empezaban a menstruar en el caso de las niñas, se les comenzaba a tratar contra enfermedades y traumas, y se hacían prácticas con las maquinitas sexuales». El objetivo del tío Toni, con estas intervenciones, era «sanarlos de sus enfermedades y pecados y crear niños sanos. Quería a los seres más puros para crear su nueva sociedad».
Figura paterna
El líder de la comunidad, el tío Toni, «suplantaba a la figura del padre y los miembros dependían en todo momento de la secta», ha señalado Perlado. «Los hombres adultos estaban desconectados. Trabajaban de sol a sol, lo que les llevaba a una situación de extenuación que hacía imposible que evaluaran lo que realmente sucedía», ha explicado y también ha afirmado que «quien vulneraba los principios del grupo o hablaba fuera de la comunidad, era maltratado». Núria Ribas ha ampliado la descripción de la organización de la supuesta secta al señalar que «una estructura como esta no cuenta con una sola figura, necesita de aliados para mantener el control. Hay muchos cómplices que tienen puntos en común en lo referente a comportamientos abusivos».
En la sesión, han declarado los médicos forenses, José Antonio Presentación y Jesús Contreras y los psicólogos forenses, Juan Antonio Román y Vicente Roselló, todos ellos del Instituto de Medicina Legal de Castelló. Presentación, ahora ya jubilado, pero que en 2021 llevó a cabo los informes sobre los acusados y las víctimas, ha descrito a una de las acusadas, la esposa del tío Toni como «una persona con rasgos narcisistas que mentía para alimentar sus propias fantasías».
Además, destacaba por «su suspicacia y por defender aspectos relacionados con la privación de libertad». En su entrevista con los expertos, no incluyó el dato de que estaba casada con el tío Toni y aseguró que «no sabía nada de lo que pasaba en la finca». Aparte, presentaba «una cierta ansiedad reactiva por el hecho de estar en la cárcel».





