Univisión (Estados Unidos), Isaías Alvarado, 1.06.2022
Entre el alud de evidencia que la Fiscalía de California iba a presentar en el juicio del líder de la iglesia La Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, está una conversación que tuvo con una de sus doncellas sobre drogar a jóvenes para que fueran «más complacientes» y no recordaran al siguiente día que las habían abusado.
El ‘Apóstol de Jesucristo’, como le dicen sus seguidores, evitó que se revelaran más detalles de esta acusación al declararse culpable de tres cargos relacionados con el abuso sexual de tres fieles que eran menores. Estos delitos conllevan una condena de 16 años y 8 meses de cárcel. El miércoles un juez de la Corte Superior de Los Ángeles determinará cuál es el castigo adecuado para este pastor evangélico nacido en Guadaluajara.
Pero su padre, Samuel Joaquín Flores, quien le heredó el trono de la iglesia al morir de cáncer en 2014, logró evadir el brazo de la justicia mexicana, a pesar de que varias fieles lo acusaron de que las volvió sus esclavas sexuales y de usar bebidas alcohólicas y supuestos narcóticos para que ellas se deshinibieran.
Una de sus víctimas fue Silvia Martínez Meléndez. Ella tenía 13 años cuando entró por primera vez a un templo de La Luz del Mundo en Guadalajara, México. Fue en 1980. Poco después de su conversión se le acercaron muchachas que eran asistentes de Samuel Joaquín y aceptó unirse a ese grupo selecto sin saber que se volvería una esclava sexual, declaró ella ante las autoridades mexicanas en 1997.
Samuel Joaquín le dijo a través de sus servidoras que le había impresionado su “conducta tan correcta” y que la quería premiar llevándola a viajes, desayunos y a correr a su lado. El primer acercamiento indebido ocurrió en uno de sus ranchos, donde le tocó las piernas por debajo de la mesa. Luego le dijo que él era un “rey” y que la había elegido para que lo bañara, lo vistiera y le diera masajes.
El día que le quitó la virginidad en una violación, una joven del grupo identificado como ‘Las Vestales’, que se encargaban desde servirle los alimentos a Samuel Joaquín, hasta satisfacerlo sexualmente, le dio una bebida que facilitó la agresión, aseguró Martínez Meléndez.
“Cuando llegué (se oculta el nombre de la mujer) me desvistió y me acariciaba… Pasamos al sauna y (Samuel Joaquín) le dijo a (la presunta cómplice) que me preparara el jugo, como siempre me lo daba. Pero esa vez lo sentí más cargado, porque me sentía entumida del cuerpo y a la vez excitada”, declaró Martínez Meléndez a funcionarios de la Secretaría de Gobernación el 20 de mayo de 1997.
Mientras se sentía cada vez peor por los efectos de la bebida, el llamado ‘Apóstol de Jesucristo’ comenzó a tener relaciones con la otra doncella. Luego fue con Martínez Meléndez. “Él me jaló muy fuerte, como molesto, entonces fue cuando él ya me deshonró (violó), ayudado por (se oculta el nombre), quien me empujó también”, dijo al gobierno mexicano.
Esta declaración, cuya copia fue revisada por Univision Noticias, terminó archivada en la Secretaría de Gobernación, que evadió tomar el caso y lo turnó a la Fiscalía del estado de Jalisco. Varios exfieles alegaban que Samuel Joaquín era responsable de abuso sexual de menores, intento de asesinato, amenazas y de enriquecerse a costilla de los diezmos. La Fiscalía de Jalisco no interpuso ni un solo cargo. El ‘Apóstol’ de La Luz del Mundo siempre negó las acusaciones y murió a finales de 2014.
Fue la Fiscalía californiana la que reveló en una moción sometida en diciembre de 2019 que tiene como evidencia un mensaje de texto en el que el Naasón Joaquín discute “usar ‘Ruffys’ para drogar a las víctimas para que ellas no recuerden lo que les pasó”. En una audiencia en la corte de Los Ángeles se mencionó que también les dieron alcohol a las menores para después abusarlas.
Al parecer, los fiscales se referían a los «roofies», como se le dice en inglés al flunitrazepam o rohypnol, un depresor del sistema nervioso central. También se le conoce como una “droga del violador” porque es un comprimido sin sabor ni olor que puede disolverse en una bebida sin que se detecte. Cuando se mezclan con alcohol sus efectos hacen que una persona no pueda resistirse a un ataque sexual y producir una forma de amnesia de modo que la víctima no recuerda lo que pasó.
«Llegaba el punto en el que caminaba y vivía, pero no me sentía como una persona, no me sentía como un ser humano», dijo en una entrevista con Univision Noticias en abril pasado.
“Te conviertes en una persona que está, pero no está presente. Tratas de solamente vivir día a día y tratas de no pensar qué pasó hace una hora o que va a pasar en una hora. Tratas de estar presente solo en el momento”, describió.
Los medicamentos se los daba su propia tía, la mujer que la crio porque su madre la abandonó y quien la adoctrinó para que le bailara con poca ropa a Samuel Joaquín a la edad de 12 años, cuenta Martin.
“A mí me ayudaba lo que ella me daba. Era algo que a mí me ayudaba a seguir viviendo y mantener que yo no mirara todo como una pesadilla, pero se sentía como una pesadilla. Mi cerebro estaba entrenado en creer que esto te duele, sí, pero es por amor al ‘Siervo de Dios’. Tú estás haciendo esto y aunque a ti te parezca mal en la subconciencia, no, tú estás mal si piensas que esto es un pecado o es incorrecto”.
Martin se volvió la voz de las denunciantes antes del juicio. Ella afirma que otra presunta víctima de Naasón le confío que le dieron una sustancia por la que ni siquiera se enteró del abuso, pero estaba segura de que sí ocurrió.
“Me platicaba acerca de la vez que ella inocentemente fue y le dieron una bebida y dice: ‘me mareé’. Y entonces ella dice que se quedó dormida y dice que ahí estaba Alondra y Sabdi Coronado, la esposa del senador Israel Zamora de México”, relató Martin. “Entonces esta muchacha se queda con el tema de ¿qué pasó? ¿qué me pasó esa noche?”.
Sabdi Coronado Rojas, por su parte, fue defendida por su esposo Israel Zamora, uno de los cuatro políticos federales que son feligreses de La Luz del Mundo. Sochil publicó un video de YouTube en febrero pasado en el que denuncia que la pareja del senador era reclutadora de niñas.
“Sabdi, se te olvida que te conozco, se te olvida que yo conozco que tú fuiste tratante, que drogabas y violabas a las muchachas, junto con Samuel… No te puedes esconder, Sabdi, detrás de tu esposo Israel”, expresó Martin en la grabación.
Zamora, quien es senador del Partido Verde Ecologista (PVEM), respondió en una declaración enviada a este medio que Martin no había presentado pruebas de sus señalamientos. «¡ES ABSOLUTAMENTE FALSO! Y lamento que mi familia sea utilizada para atacar a mi persona», señaló el político.
«Me veo en la necesidad de responder a esas imputaciones falsas, por el riesgo inminente del DAÑO MORAL que podrían sufrir mis hijos pequeños, menores de edad, ante la publicación de tal mentira, que sin prueba mínima alguna o indicios mínimos que permitieran presumirlo, pudiera hallar eco en medios de comunicación», agregó.
Martha Serna asegura que tenía 16 años cuando fue parte del harem de Samuel Joaquín a finales de la década de 1960. En esa época recién la habían bautizado en La Luz del Mundo y su padre aceptó la propuesta de un pastor para que ella se mudara a Guadalajara, la sede de la congregación.
Pero allá compartía casa con otras jóvenes a quienes agredió sexualmente el pastor. «Éramos una, dos, tres, cuatro muchachas que vivíamos allí. Ella (la dueña) le daba la llave a Samuel para que se metiera a las tres de la mañana a manosearnos, a todas nos manoseaba», contó con lágrimas en una entrevista a este medio a finales de 2020.
En una ocasión, aseguró, la esposa de Samuel Joaquín, Eva García, le pidió que tomara un coctel de frutas que la mareó. “Una sola vez que me ofrecieron, allí en la casa grande (la residencia de Samuel Joaquín) tenían un ‘cóctel de fruta’. Y me acuerdo que me dice Eva: ‘oh, mira, cómete (esto)’. No sé qué tenía, pero yo me comí esa fruta y me mareé. Me empecé a marear, a mirar como borroso. No sé si era alcohol o drogas, yo era una niña. Yo no sé qué era, pero no me sentí bien”, narró.
Desde aquel incidente han pasado 54 años, pero Serna recuerda el infierno que pasó al lado de Samuel Joaquín. “Es el hombre más feo que he visto en mi vida. Es un monstruo. Y él me golpeaba porque yo no lo quería. Me decía ‘You don’t like me’ y me daba cachetadas, pero fuertes, me dolía”.
“Antes de violarme él me decía: ‘yo soy como los reyes de la Biblia, yo soy libre de la ley. A mí, Dios no me castiga, yo puedo tener sexo contigo o con quien yo quiera. Los apóstoles somos libres de la ley’”.
Serna tenía 18 años cuando se casó a ciegas con Sergio Meza, un joven que se volvió un pastor de La Luz del Mundo que predicó en varios lugares de México y Estados Unidos. El matrimonio lo armó y ofició Samuel Joaquín. Tuvo lugar en el templo mayor de la colonia Hermosa Provincia, sede de la iglesia.
Serna y Meza tuvieron hijos, se divorciaron hace unos años y se salieron de la congregación. Ambos siguen viviendo en Los Ángeles, California.
“Ahí sucedían cosas muy terribles”
A orillas del lago de Chapala, en Jalisco, una zona de alta plusvalía por la llegada de miles de inmigrantes estadounidenses, Samuel Joaquín pasaba las tardes jugando voleibol con sus pastores de más confianza y bañándose en una alberca en forma de ese, por la inicial de su nombre.
Pero durante las noches mostraba su peor faceta, la de depredador sexual infantil, asegura un exministro que pide no revelar su nombre por temor a represalias.
“Esa es la casa original de Samuel Joaquín, donde ahí sí sucedían muchas cosas muy terribles, sobre todo desde el punto de vista de abusos a jovencitas”, dice la fuente al ver imágenes de la residencia de dos niveles, en el municipio de Ajijic.
Otra víctima de Samuel Joaquín que fue embriagada para abusarla es Karem León Mares. Ella declaró a la Secretaría de Gobernación que cuando tenía 17 años, en 1984, fue invitada por una fiel para servir en la casa del ‘Apóstol’. Se sintió “halagada”, dijo, por estar cerca del pastor.
En una ocasión, en la residencia ubicada en la esquina de las calles Jericó y Esteban Alatorre, en la Provincia, la adolescente le dio un masaje en los pies y después él la forzó a tener relaciones sexuales, de acuerdo con su denuncia. “Que Dios se los pague”, agradeció este antes de irse.
“La señora (se oculta el nombre) me invitó a participar en un baile hawaiano en donde se nos dieron bebidas embriagantes, bailando con los senos descubiertos”, describió ella y afirmó que por su borrachera rechazó los tocamientos de otras jóvenes, lo que enfadó al ‘Apóstol’.
“Al ver el señor Samuel Joaquín Flores que yo me negaba a desnudarme y seguir con él, se levantó molesto y dijo que me bañaran porque estaba ebria y él se retiró molesto”, narró en julio de 1997.
La declaración de Karem León también está en el expediente judicial que nadie investigó en México.