Milenio (México), Rafael Mejía Fernández de Lara, 20-08-2025 a 17.09.2025
Parte 1, 20-08-2025
Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo, es descrito como un sacerdote que se confesó todos los días de su vida, pero nunca reveló su lado más oscuro: ser un pederasta. Su propia congregación religiosa aceptó que el hombre abusó de al menos 60 menores de edad.
La serie-documental de HBO Max, Marcial Maciel: El lobo de Dios, infiere que el sacerdote asumió varias identidades a lo largo de su vida para acercarse a sus víctimas y abusar de ellas, incluso como padre de familia.
La doble vida de Marcial Maciel: De abusado a abusador
Las investigaciones sobre la vida de Maciel muestran que sufrió discriminación desde joven por parte de su propia familia, en especial de su padre y hermano, quienes lo criticaban por ser «amanerado y afeminado», por lo que siempre generó un vínculo cercano con su madre.
Ante esta situación, el padre de Maciel lo mandó a trabajar desde muy pequeño con un grupo de arrieros, originarios de Michoacán, —de donde también es el sacerdote—, sin embargo, un amigo de su infancia aseguró que fue abusado sexualmente.
Marcial Maciel nunca pensó en contarle esto a su familia, ya que sentía que su padre lo responsabilizaría a él mismo por provocar la violación, aseguran en su serie biográfica.
Acercamiento con la iglesia
Su abuso infantil y el rechazo de su padre empujaron a Maciel a acercarse a la iglesia de la mano de un tío, quien —se dice— le heredó el sueño de formar su propia secta religiosa. Tanto se empeñó en formar su propia congregación, que el joven se llegó a acostar con sacerdotes de poder para alcanzar sus objetivos cuando tenía tan sólo 21 años de edad.
Una vez que Maciel logró fundar Los Legionarios de Cristo y posicionar a la congregación como una de las más importantes del mundo… comenzó con su doble vida.
Los testimonios de expertos durante el documental aseguran que Maciel asumió distintas identidades y nombres para acercarse a sus víctimas: se presentaba como padre de familia —acompañado de una niña—, maestro, seductor de mujeres y hombres —aprovechándose de su buen parecido— e incluso como agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, el sacerdote no era más que un pederasta que disfrutaba de humillar y abandonar a sus víctimas; mientras que supuestamente controlaba sus demonios más oscuros con morfina y otras drogas.
Aunque Maciel sólo llegó a realizar estudios de primaria, el hombre desarrolló una gran habilidad de comunicación y convencimiento que le ayudó no sólo a cumplir su sueño religioso, sino también realizar los crímenes por los que nunca pagó.
Marcial Maciel murió, el 30 de enero de 2008, a los 87 años, en la impunidad completa. Aunque muchos aún lo recuerdan por sus misas teatrales y actos de benevolencia, el hombre era un pederasta.
Así fundó La Legión de Cristo
La historia de La Legión de Cristo se remonta al sueño de la infancia de Maciel: formar una congregación religiosa. Para lograrlo el hombre comenzó a reclutar a niños, entre los 9 y 11 años de edad, de distintos estados de la República Mexicana. Lo sorprendente del caso es que sus padres se los entregaban sin preguntar.
Ya con un séquito considerable de posibles aspirantes, Maciel comenzó a buscar donantes de la clase alta del país, aprovechándose de su habilidad de convencimiento. Entre esas personas resalta una mujer viuda de nombre Talita Retes, quien luego de seducirla le regaló un espacio para formar su comunidad religiosa.
Es así como con ayuda de Talita, un tío y 12 seguidores menores de edad; Maciel formó una congregación que antecedió a Los Legionarios de Cristo. Cabe mencionar que en 1944 consiguió su primera autorización para liderar un grupo religioso.
Maestro de la estafa: Así reunía donaciones Maciel
En la serie Marcial Maciel: El lobo de Dios se narra que el sacerdote aprovechó la política de crecimiento económico del entonces presidente Miguel Alemán (1946-1952) para relacionarse con gente de dinero, con quienes, incluso, formó negocios que más tarde le sirvieron para financiar algunas propiedades de Los Legionarios de Cristo.
En una ocasión —se muestra en la serie de MAX— Maciel le pidió a un hombre que le entregara en un evento público un cheque de 50 mil pesos, acto que provocó que otros adinerados comenzaran a hacerle donaciones ese mismo día para su congregación. Lo que no sabían es que todo se trataba de una trampa del sacerdote, pues el dinero original fue devuelto a su cómplice.
Se dice que ese día, Maciel reunió más de un millón de pesos, con los que compró la Quinta Pacelli, ubicada en la Ciudad de México, la cual contaba con alberca, cedros, teatro, un puente Venenciano, boliche, caballeriza, entre otras atracciones con las que convencía a los padres de niños, entre 10 y 14 años, de que entregaran a sus hijos para convertirse en sacerdotes.
Una de las víctimas de Maciel, que prestó su testimonio para el documental, recordó que el sacerdote lo convenció a él y a sus padres de unirse a su congregación y mudarse, a los 10 años, a la Quinta en la Ciudad de México, donde sufrió varios abusos sexuales.
“Llegamos como a las 22:00 horas, me dieron un dormitorio y yo me sentí sólo, era la primera vez separado de mi familia», señala la víctima, mientras que la imagen en la pantalla hablaba por sí sola: Maciel entraba al cuarto de los niños para abusar sexualmente de ellos.
Otro recordó cómo el sacerdote les tocaba sus partes íntimas con el pretexto de que les estaba enseñando a lavarlas:
“Me llevó a su cuarto, me acostó en su cama y me dijo: ‘Déjame ver si te has infectado (refiriéndose a su pene)’. Yo con trauma veo que el sacerdote, que era mi rector, ve mi miembro viril… Me lleva a su baño y me enseña a lavarlo… Me confesaba sentado en sus piernas… Reflexiono sobre eso y sentía su erección”.
Para 1948, en la Quinta Pacelli se comenzaron a impartir clases jesuitas basadas en un programa español, lo cual llamó la atención del país europeo. Un alto funcionarios religioso de aquel continente se asoció con Maciel para que la congregación que estaba formando traspasara fronteras.
De México para el Mundo: Los Legionarios de Cristo trasnacionales
Marcial Maciel comenzó a mandar a niños mexicanos a España en un barco que le prestó un marqués español.
Para 1949, Maciel ya era un sacerdote reconocido que viajaba por todo el mundo difundiendo su mensaje, consiguiendo fondos y reclutando niños.
Ese mismo año, el Vaticano reconoció como una congregación a Los Legionarios de Cristo, aunque su fundación se remonta a 1941. Marcial Maciel señaló en vida que fundó esta organización tras un llamado espiritual.
La periodista de investigación Carmen Aristegui siempre consideró que el poder de Marcial Maciel estaba solapado por el Vaticano, ya que Los Legionarios de Cristo llegaron a generar 600 millones de dólares de ingresos anuales, más del doble que la sede máxima, gracias a las obras caritativas del sacerdote disfrazadas de paraísos fiscales.
Expertos señalan en la serie de MAX que el respaldo del Vaticano, le entregó un poder absoluto a Maciel sobre sus discípulos, incluso por encima de sus propios padres, lo que facilitó los casos de abuso infantil.
Testimonio de una de sus víctimas
Finalmente, en este primer capítulo de la serie Marcial Maciel: El lobo de Dios se presentó el testimonio de otra de las víctimas del sacerdote, quien recuerda que en la Quinta realizaban oraciones en la noche antes de irse a dormir. Posteriormente, los aspirantes realizaban un tiempo de silencio para meditar:
“Mi sensación fue muy especial, porque las horas de silencio absoluto eran muy especiales. Fue especial que me llamara el padre a su habitación (Maciel), una habitación que no lo conocía. Me dijeron que el padre me espera directamente en su cama (…) Con voz quejumbrosa me dice: ‘acércate… siéntate en mi cama (…)», recordó la víctima de notre père (nuestro padre).
Parte 2, 27.08.2024
En el primer capítulo de la serie-documental de HBO Max, Marcial Maciel: El lobo de Dios, se muestra cómo el sacerdote formó Los Legionarios de Cristo a costa de mujeres viudas que convencía con sus habilidades de comunicación y manipulación.
En el episodio se muestra cómo Maciel tuvo la habilidad de conseguir una gran cantidad de dinero para adquirir la Quinta Pacelli, ubicada en la Ciudad de México, una hacienda con distintas amenidades con las que convencía a sus víctimas y familiares para unirse. Sin embargo, esa no fue la única propiedad que adquirió el sacerdote.
Maciel por el mundo: Las propiedades donde cometía los abusos
Para 1950, Marcial Maciel tenía 30 años de edad, de los cuales los últimos seis había trabajado para consagrarse como un importante sacerdote de la iglesia católica. Por lo cual, su siguiente paso era llevar al siguiente nivel la estructura de su congregación.
Para lograrlo —como se reveló en el primer episodio de la serie—, el sacerdote llevó su creencia religiosa al continente europeo, especialmente a España e Italia, donde Maciel se relacionó con, lo que los expertos calificaron como, personas de poder que le servían para cumplir sus objetivos.
En el caso de Italia, el sacerdote michoacano se relacionó directamente con el Papa Pio XII, quien vio en Los Legionarios de Cristo una mina de oro que podría beneficiar directamente a Roma y al Vaticano.
Aprovechándose de esta relación bilateral, Maciel instauró el Centro de Estudios Superiores de la Legión de Cristo en Roma, en el Colegio Máximo, una propiedad que adquirió con las ganancias y donaciones de sus seguidores y con el voto de confianza del propio Vaticano.
Maciel sobornó a algunos cardenales del Vaticano.
En el segundo capítulo de la serie de HBO MAX narran que el sacerdote comenzó a llevar niños mexicanos a estudiar su palabra en Roma, entre ellos un joven de tan sólo 15 años llamado Juan José Vaca.
Vaca recuerda que Maciel llevó a Roma representantes de su secta religiosa entre los 16 y 20 años de edad, pero que con él hizo una excepción, ya que su intención era otra: abusar sexualmente de él.
“Me decía que le dolía y me pedía que le sobara. Me decía que me iba a enseñar a cómo hacerlo… Tocó mi miembro y en ese momento me sentí en shock, petrificado. Después me sentí como un sonámbulo, me fui a mi cama, pero sentí que algo malo había ocurrido. Siento que no dormí esa noche”, contó una de las 60 víctimas de Maciel que reconocieron Los Legionarios de Cristo.
Juan José Vaca recordó que, tras los primeros abusos del sacerdote, confrontó directamente a Maciel para indicarle que se sentía mal por lo que estaban haciendo y que no iba a poder comulgar nunca más; sin embargo, aseguró, el legionario le concedió el perdón de Dios y le dijo que sólo lo estaba ayudando con su enfermedad.
Sobre sus abusos sexuales en Roma, la periodista de investigación Carmen Aristegui siempre ha considerado que Maciel se convirtió en una figura religiosa intocable gracias a la negligencia del Vaticano.
Mientras el poder de Marcial Maciel crecía en la esfera religiosa, los casos de abusos también aumentaban. En el documental sobre sus crímenes relatan que durante más de una década, el sacerdote iba y venía entre España e Italia abusando de menores de edad como Vaca.
En España, el pederasta se hizo de una tercera propiedad a costa de las ganancias de Los Legionarios de Cristo: el Hotel Ontaneda, un recinto que, según recuerda el feligrés Alejandro Espinosa, tenía piscina y balnearios de aguas termales.
Para ese entonces, Espinosa recuerda que Maciel se le acercaba para preguntarle cuál era su relación con los niños, esperando encontrar en otros la confesión que se llevó a la tumba el michoacano.
De esta manera, para antes de la década de los 60, el sacerdote tenía al menos tres propiedades en tres países distintos:
El origen de Instituto Cumbres
A pesar de que Maciel tenía una gran influencia en la esfera religiosa del mundo, en Italia comenzaron a sospechar de sus crímenes y se oponían a la forma en la que quería dirigir a los Jesuitas, por lo que lo expulsaron del país, se muestra en el documental de HBO MAX.
Sin embargo, esto no le afectó a Maciel, quien a su regreso a México continuó con su modus operandi de seducir a viudas adineradas para quitarles su fortuna u usar el dinero para crecer su secta religiosa.
Una de esas señoras fue Flora Garza Barragán, una joven que enviudó de uno de los hombres más ricos de México, pero que tras conocer a Maciel donó gran parte de su fortuna a la causa de Los Legionarios de Cristo, secta religiosa que tras destaparse los escándalos sexuales de su fundador, ella misma pidió que desapareciera.
“Maciel fue un gran sinvergüenza. La legión debe desaparecer, nada de refundarse, eso es seguir con el cochinero”, dijo en una entrevista al medio Hipócrita Lector.
Investigacines sobre los crímenes de Maciel revelan cómo el michoacano tenía un don de convencimiento y habilidad para relacionarse con las altas esferas del país.
Además, se descubrió que la fortuna de Flora fue la que le permitió al padre crear el Instituto Cumbres (1954), una institución académica con la que Marcial quería reproducir a la élite de México y mantenerse cerca de la clase alta del país.
En el documental señalan que Los Legionarios de Cristo, así como otras congregaciones religiosas como el Opus Dei y Los Jesuitas, siempre han buscado abrir centros educativos para difundir su ideología.
“Las escuelas son actividades de marcado para los Legionarios”, dice el periodista Jason Berry, investigador de los crímenes de Maciel.
Las adicciones de Maciel, primer foco rojo
En el segundo capítulo del documental también se muestra la razón por la que Maciel fue expulsado de Roma, luego de que el Vaticano se diera cuenta de que el sacerdote tenía problemas de drogadicción.
Uno de sus seguidores del Colegio Máximo aseguró que Maciel llevaba a los niños a la enfermería del lugar para abusar de ellos, con el pretexto de que estaba enfermo:
“Me pidió que le diera masajes en sus zonas íntimas (…) Fingió explicarme donde le dolía, se desató el pantalón, la bragueta y empezó a manipularme. Me hizo una masturbación realmente terrible (…). Me dijo que no le dijera a nadie de su enfermedad, era su forma de disfrazar lo que estaba haciendo (…) Una vez en Misa levantó los brazos y se le alzó la camisa y ahí me di cuenta de que tenía piquetes en el cuerpo”.
Ese no fue el único testimonio sobre las adicciones de Maciel, Juan José Vaca y Alejandro Espinosa también aseguraron haber visto cómo el sacerdote se inyectaba un calmante, para supuestamente controlar el dolor que sentía.
Vaca señaló que se trataba de Dolantina, un fármaco derivado de la morfina al que Marcial Maciel era adicto.
Las víctimas del michoacano señalan que el padre se acababa una caja de morfina en sólo día. Según los testimonios, se inyectaba en las venas de los dedos.
Juan José Vaca recuerda que en una ocasión Maciel llegó hasta el hospital por una sobredosis. La víctima del sacerdote le estaba haciendo compañía en la clínica cuando un importante personaje del Vaticano (el cardenal Valerio Valeri) apareció y le pidió que se fuera a su colegio. Esa fue la primera vez que comenzaron a sospechar del padre.
“Después de eso nos dicen que el Vaticano ha reunido a los apóstoles para entrevistarnos sobre nuestro fundador. Nos hicieron jurar sobre la biblia”, contó Vaca para HBO MAX, quien nunca delató a Maciel porque para él era como el mismo Papa.
El entrevistado contó que les preguntaron sobre cómo se sentían con Maciel y cuál era su relación con él. Sin embargo, las víctimas mintieron porque, supuestamente, desarrollaron una especie de Síndrome de Estocolmo, mucho antes de que el término existiera.
Tras su problema con las drogas, Los Legionarios de Cristo fueron expulsados de Roma, por lo que Maciel tuvo que ir a África, junto con Vaca, para conseguir más morfina.
“Conseguimos por algunos médicos la droga con el dinero que yo les ofrecía (…) Una vez encontré a Maciel casi ahogándose en una tina de agua. Le di unas cachetadas en la cara. Tarde en que se reanimaran. Se había puesto 24 ampollas (de morfina) en dos horas. Llevaba 40 días seguidos inyectándose. Le salvé la vida. Al día siguiente lo llevaron a un centro médico para lavarle la sangre”, aseguró Vaca.
Sin embargo, el 9 de octubre de 1958 murió el Papa Pio XII, por lo que las investigaciones sobre Maciel desaparecieron y se olvidó el escándalo de drogadicción. Años después, con su sucesor Pablo VI (en 1965) El Vaticano reconoció universalmente a Los Legionarios de Cristo.
Por su parte, Juan José Vaca señaló que tras darse cuenta de que lo que estaba haciendo Maciel era incorrecto comenzó a llenar una bitácora con los abusos del sacerdote, informe que un día desapareció.
El Vaticano pudo parar a Maciel antes de que continuara los abusos.
Marcial Maciel y el Vaticano
En el libro Marcial Maciel: Historia de un Criminal, de Carmen Aristegui, la periodista entrevistó al investigador documentalista Jason Berry, quien aseguró que un cardenal del Vaticano (Sodano) recibió dinero de Los Legionarios de Cristo para cubrir algunos delitos del sacerdote michoacano.
“Sodano era el protector de Maciel”, se lee en el reportaje de la periodista
Por su parte, el experto sobre el caso consideró que la relación de Juan Pablo II Y Maciel tuvo que ver con idea de confiar en una persona que representara la religión católica de una forma tradicional, a pesar de los rumores sobre que era un pederasta. Por lo que nunca lo quiso investigar:
“Es una vergüenza para ellos (los sacerdotes del Vaticano). No quieres reconocerlo ‘Sí, yo le di dinero a un pedófilo; sí, yo le di dinero al hombre que el papa corrió de Roma (Pio XII); sí, yo le di dinero a un sacerdote que abusó sexualmente de su propio hijo’. No quieren reconocerlo, sólo quieren que desaparezca.
Parte 3, 2.09.2024
El tercer capítulo de la serie-documental de HBO Max, Marcial Maciel: El lobo de Dios, muestra la buena relación entre el sacerdote mexicano y el papa Juan Pablo II, así como los testimonios clave que destaparon los casos de abuso sexual contra algunos Legionarios de Cristo.
Como se reveló en el capítulo anterior, el imperio de abusos de Maciel estuvo solapado por el “manto” del Vaticano. La relación entre el fundador de Los Legionarios y la Santa Seda era tan poderosa que el propio Juan Pablo II lo declaró como un modelo para la juventud. Aquí te decimos cómo era su relación con el Papa.
Marcial Maciel y Juan Pablo II: Así era su relación
Según HBO MAX, Juan Pablo II vio en Maciel y su Legión una mina de oro, pero no sólo eso, el sacerdote mexicano se ganó la confianza del Papa al grado de que en vida se les consideró muy cercanos.
Expertos señalan que la relación entre el Papa y Maciel, con base en regalos y donaciones que hacían Los Legionarios de Cristo, fue una de las principales razones para que el mexicano pudiera abusar por años de menores de edad.
Incluso, una vez que Maciel murió y sus escándalos sexuales se exhibieron, fue muy difícil para el Vaticano desprenderse del legado que había dejado el fundador de Los Legionarios de Cristo, quien, con engaños y artimañas, llegó a crear hasta 15 universidades y 177 colegios, en los que estudiaban al rededor de 15 mil alumnos.
En el libro Marcial Maciel: Historia de un Criminal, de Carmen Aristegui, la periodista entrevistó al investigador documentalista Jason Berry, quien aseguró que un cardenal del Vaticano (Sodano) recibió dinero para cubrir algunos delitos del sacerdote michoacano.
“Sodano era el protector de Maciel”, se lee en el reportaje de la periodista
Por su parte, el experto sobre el caso consideró que la relación de Juan Pablo II y Maciel tuvo que ver con idea de confiar en una persona que representara la religión católica de una forma tradicional, a pesar de los rumores sobre que era un pederasta. Por lo que nunca lo quiso investigar:
“Es una vergüenza para ellos (los sacerdotes del Vaticano). No quieres reconocerlo ‘Sí, yo le di dinero a un pedófilo; sí, yo le di dinero al hombre que el papa corrió de Roma (Pio XII); sí, yo le di dinero a un sacerdote que abusó sexualmente de su propio hijo’. No quieren reconocerlo, sólo quieren que desaparezca».
En cuanto al papa Juan Pablo II, existe un video en el que corea la siguiente arenga en apoyo a Maciel, antes de que se supieran los casos de abuso: “Se ve, se siente, los Legionarios están presentes”.
Una de las víctimas del sacerdote mexicano dijo durante el documental que en ese entonces el Papa consideraba a Marcial Maciel el líder de la juventud, lo cual lo aprovechó el fundador de Los Legionarios para mandar a escribir una carta alabándose a sí mismo para que la firmara Juan Pablo II, como si él la hubiera redactado.
Siempre se consideró que el poder de Marcial Maciel estaba solapado por el Vaticano, ya que Los Legionarios de Cristo llegaron a generar 600 millones de dólares de ingresos anuales, más del doble que la sede máxima, gracias a las obras caritativas del sacerdote disfrazadas de paraísos fiscales.
Expertos señalan en la serie de MAX que el respaldo del Vaticano, le entregó un poder absoluto a Maciel sobre sus discípulos, incluso por encima de sus propios padres, lo que facilitó los casos de abuso infantil.
EU se interesa en el caso Maciel
Otro de los aspectos interesantes que revela el penúltimo capítulo del documental de Maciel son los testimonios de algunas de sus víctimas y cómo se unieron para destapar los escándalos sexuales del sacerdote mexicano con ayuda de la prensa estadunidense.
Entre esos testimonios resalta el de Juan José Vaca, quien luego de comenzar una bitácora con los abusos de Maciel, el sacerdote destruyó la evidencia y corrió al feligrés Italia.
Vaca es mandado a la sede de Los Legionarios en el Hotel Ontaneda, en España, con el objetivo de distanciarlo del Vaticano. Sin embargo, con el paso de los años Maciel volvió a confiar en el joven que reclutó con tan sólo 15 años de edad, a quien mandó a Estados Unidos como uno de los mayores representantes de su congregación.
“Yo reclutaba donativo y ayuda a Legionarios de Cristo. Tenía el cargo superior: supervisor de la casa de Estados Unidos. Me di cuenta de que el dinero que mandaba a México, el dinero que recaudábamos no iban a las legiones, iban a un fondo que Maciel creó para sus propios fines”, señala Juan José Vaca en el documental de HBO MAX.
Ante esto, quien fue víctima de Maciel durante años abrió los ojos y decidió renunciar a la Legión de Cristo, para unirse a una diócesis en Estados Unidos, no sin antes confrontar al sacerdote y advertirle que lo denunciaría por sus abusos sexuales.
José Vaca narró que un día llegó por sorpresa a la Quinta Picelli, en la Ciudad de México, donde le entregó a Maciel una carta en la que le advertía que hablará sobre los abusos del sacerdote, sin embargo, el fundador de la Legión le respondió de la misma forma amenazándolo, incluso, de muerte.
Según HBO MAX, esto no le impidió a Vaca volver a hacer una bitácora con los abusos del sacerdote y recabar otros testimonios de sus víctimas.
Fue así como Vaca y otra de las víctimas de Maciel, de nombre José Barba, comenzaron a contactar a otras personas abusadas secularmente por el sacerdote. Sin embargo, en su intento por querer denunciar, les recomendaron que lo mejor sería exhibir al religioso fuera de México.
«Sabíamos que íbamos a romper un secreto. Pienso que si no hablamos en ese momento, Maciel iba a buscar alternativas para eliminarnos», señaló Barba.
De esta manera, algunas de las víctimas del sacerdote mexicano contactaron con el periodista estadunidense Jason Berry, quien fue el primero en hablar de los crímenes de Maciel públicamente en febrero de 1997.
Posteriormente, una revista mexicana retomó la noticia y publicó la cara de Maciel en su portada con un encabezado que hacía alusión a los abusos sexuales del sacerdote. A pesar de esto, la justicia nunca llegó para el michoacano.
Las artimañas de Maciel
En el primer capítulo de la serie se muestran los engaños que montaba Marcial Maciel para recaudar dinero de gente adinerada en México, además de cómo seducía a las viudas para que hicieran grandes donaciones a su causa.
Pero en la tercera edición se muestra cómo Maciel copió el esquema del Opus Dei para incorporar a las mujeres a su Legión.
Una de esas personas fue una joven originaria de Monterrey, de nombre Elena Sada, que recuerda haber sido reclutada por Maciel cuando tenía entre cinco y seis años de edad.
La mujer contó para HBO MAX que un día llegó un sacerdote a su casa pidiéndoles ayuda para reparar una llanta ponchada, posteriormente, el hombre se hizo cercano a Sada y le presentó a Maciel.
Al principio, el padre de Elena Sada se mostró escéptico a los Legionarios de Cristo, pero su madre cayó en la mentira de los sacerdotes, quienes años después le confesaron a la familia que ellos mismos habían ponchado sus llantas para hablarles.
Elena Sada asegura que Maciel la convenció de unirse a su congregación a pesar de no tener la vocación religiosa. Con el tiempo, la mujer fue mandada a Estados Unidos para recaudar fondos y unir a más personas a Los Legionarios de Cristo.
«Las mueres jugaban un rol en la Legión de Cristo muy importante. Renunciaban a todo para servir a la Legión, a sus fortunas, recursos, sueños y anhelos», explicó la periodista Carmen Aristegui para el documental.
Entre las particularidades que recordó Elena Sada es que en las casas de Los Legionarios de Cristo, los seguidores de Maciel manipulaban la información, incluso de las noticias que publicaban los medios de comunicación, para que los feligreses únicamente vieran lo que les convenían.
La familia de Maciel
Finalmente, el capítulo comienza a mostrar uno de los episodios más oscuros en la historia de Marcial Maciel, cuando su poder en la iglesia era tan grande que se permitió tener una doble vida, para formar una familia tradicional, a pesar de las reglas de su propia religión.
Según HBO MAX, en 1978, Maciel llegó a Tijuana bajó el seudónimo de José Rivas. El hombre se hacía pasar por agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su nombre en inglés), hasta que logró seducir a una joven camarera de nombre Blanca Gutiérrez.
La mujer tenía un hijo cuando conoció al sacerdote, pero con Maciel tuvo dos hijos biológicos más, de los que abusó sexualmente. Situación que se explicará en el último capítulo de la serie.
«Él tenía 56 años y yo 19. Me dijo que estaba viudo y que buscaba una muchacha joven para casarse y formar una familia (…) El adoptó a mi hijo como su hijo propio”, recuerda la esposa de Maciel.
Parte 4, 10.09.2024
Finalmente, el capítulo 4 de la serie-documental de HBO Max, Marcial Maciel: El lobo de Dios , revela cómo se destaparon los escándalos de abuso sexual del fundador de Los Legionarios de Cristo, con ayuda de algunos testimonios de sus víctimas.
Entre las voces que denunciaron los abusos de Maciel resaltan las de José Barba, Juan José Vaca y los mismos hijos biológicos del padre. MILENIO te dice qué fue lo que revelaron y cómo la iglesia los intentó callar.
Juan José Vaca
A lo largo de la serie, Juan José Vaca, hombre que se unió a Los Legionarios de Cristo cuando tenía 10 años de edad, fue revelando las formas en las que Maciel abusó de él y de otros de sus compañeros.
Vaca recordó que el sacerdote lo convenció a él y a sus padres de unirse a su congregación y mudarse, a los 10 años, a la Quinta en la Ciudad de México, donde sufrió varios abusos sexuales.
“Llegamos como a las 22:00 horas, me dieron un dormitorio y yo me sentí sólo, era la primera vez separado de mi familia», señala la víctima, mientras que la imagen en la pantalla hablaba por sí sola: Maciel entraba al cuarto de los niños para abusar sexualmente de ellos, se ve en el primer capítulo de la serie.
Una vez que Marcial Maciel buscó expandir su congregación a Italia, Juan José Vaca fue uno de los feligreses elegidos para acompañar al pederasta, cuando tenía 15 años de edad.
Vaca recuerda que Maciel llevó a Roma representantes de su congregación entre los 16 y 20 años de edad, pero que con él hizo una excepción, ya que su intención era otra: abusar sexualmente de él.
“Me decía que le dolía y me pedía que le sobara. Me decía que me iba a enseñar a cómo hacerlo… Tocó mi miembro y en ese momento me sentí en shock, petrificado. Después me sentí como un sonámbulo, me fui a mi cama, pero sentí que algo malo había ocurrido. Siento que no dormí esa noche”, contó una de las 60 víctimas de Maciel que reconocieron Los Legionarios de Cristo como modus operandi que coincide con el de otras víctimas.
Juan José Vaca recordó que, tras los primeros abusos del sacerdote, confrontó directamente a Maciel para indicarle que se sentía mal por lo que estaban haciendo y que no iba a poder comulgar nunca más; sin embargo, aseguró, el legionario le concedió el perdón de Dios y le dijo que sólo lo estaba ayudando con su enfermedad.
Vaca también fue uno de los principales seguidores de Maciel encargados de conseguirle Dolantina, un fármaco derivado de la morfina al que el sacerdote era adicto y con el que se drogaba.
Juan José Vaca recuerda que en una ocasión Maciel llegó hasta el hospital por una sobredosis. La víctima del sacerdote le estaba haciendo compañía en la clínica cuando un importante personaje del Vaticano (el cardenal Valerio Valeri) apareció y le pidió que se fuera a su colegio. Esa fue la primera vez que comenzaron a sospechar del padre.
“Después de eso nos dicen que el Vaticano ha reunido a los apóstoles para entrevistarnos sobre nuestro fundador. Nos hicieron jurar sobre la biblia”, contó Vaca para HBO MAX, quien nunca delató a Maciel porque para él era como el mismo Papa.
Por su parte, en el último capítulo del documental, Vaca narra que se reunió con un representante del cardenal Ratzinger, quien al momento de confesar los crímenes de Maciel, le notificó que el papa Juan Pablo II había muerto (2 de abril de 2005).
Previo a esa reunión, Juan José Vaca comenzó a registrar una bitácora con los abusos del sacerdote, misma que desapareció un día de su cuarto.
Tras destaparse los escándalos sexuales de Maciel, Vaca fue despedido de su trabajo como profesor, ya que aseguraban que era un mentiroso.
Sin embargo, ahora que se sabe toda la verdad sobre el fundador de los legionarios, la víctima sólo lamenta que su agresor muriera sin ser clasificado como un criminal y sin que le quitaran el rango de sacerdote.
José Barba
Otra de las víctimas del pederasta fue José Barba, quien fue uno de los encargados de exhibir los escándalos sexuales de Maciel en Estados Unidos.
En una entrevista con Carmen Aristegui, Barba le dijo que México siempre se había escandalizado por los casos de pederastia dentro de la iglesia en Estados Unidos, cuando en su propio país había algo peor, refiriéndose al caso Maciel.
En el libro Marcial Maciel: Historia de un Criminal; Barba relata que uno de los momentos que lo motivó a romper el silencio, fue cuando el mismo papa Juan Pablo II calificó al fundador de Los Legionarios como un líder de las juventudes.
Tras estos hechos, José Barba comenzó a contactarse con otros seguidores de Maciel, con los que descubrió que había al menos 20 víctimas distintas del sacerdote.
Barba fue el encargado de redactar y publicar una carta que le mandaron a Juan Pablo II denunciando los abusos sexuales de Maciel, en México, en 1997; sin embargo, al no tener respuesta de él, volvieron a escribir otra en polaco.
Durante todo el proceso para destapar los escándalos sexuales de Maciel; Barba recuerda que se entrevistaron con los cardenales Ratzinger y Angelo Sodano, quienes, aseguró, encubrían al sacerdote y sabían de todos sus crímenes.
“Tras la muerte de Juan Pablo II los Legionarios de Cristo perdieron poder, pero él (Maciel) seguía viajando. Un detective lo seguía por el mundo. Se dieron cuenta de su estilo de vida. Entre la Legión surgió la idea de matarlo. Recibía 20 mil dólares mensuales. Se fue a Estados Unidos a vivir en una propiedad con lago y acceso a un campo de golf”, cuenta luego de que Maciel fuera separado de la iglesia.
Al igual que Vaca, José Barba ha contado en varias ocasiones que Maciel abusaba de él en una enfermería, donde primero le pedía que se sobara sus partes íntimas y luego lo obligaba a masturbarlo. Sin embargo, en su caso, recuerda que Maciel abusaba de ellos en presencia de otros jóvenes que le sirvieran como testigos.
“Me decía que sufría mucho y que tenía permiso del Santo Padre (Papa) para que le dieran masajes en sus zonas íntimas para aliviarlo de sus dolores”.
En el último capítulo del documental, la víctima acusó que tras destaparse los casos de abuso sexual de Maciel, Los Legionarios de Cristo lo trataron mal, al grado de que fueron calumniados y despedidos de sus respectivos trabajos.
“Juan Pablo II era un encubridor o un hombre trágicamente engañado como en las obras de Shakespeare (…) Con los eclesiásticos pasa algo curioso, que apenas uno pone al jefe (Dios) como testigo les da algo de temor (…) Es una constante en el mundo eclesiástico que lo primero sea imponer silencio (…) Los verdaderos Legionarios somos nosotros (las víctimas)”, son algunas de las declaraciones que hizo Barba a Carmen Aristegui.
Finalmente, en el documental de HBO MAX, Barba declaró: “Agradezco el apoyo para que se supiera ésto, pero personalmente hubiera preferido no involucrarme. Hice lo que teníamos que hacer, pero a un costo demasiado alto (…) “Sentí lástima de que no se llevara a cabo la justicia. Él murió (Maciel) burlándose de la iglesia y de la sociedad”.
Los hijos biológicos de Marcial Maciel
En el capítulo tres de la serie mencionan uno de los episodios más oscuros en la historia de Marcial Maciel: cuando su poder en la iglesia era tan grande que se permitió tener una doble vida, para formar una familia tradicional, a pesar de las reglas de su propia religión.
Según HBO MAX, en 1978, Maciel llegó a Tijuana bajó el seudónimo de José Rivas. El hombre se hacía pasar por agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su nombre en inglés), hasta que sedujo a una joven mesera de nombre Blanca Gutiérrez.
La mujer tenía un bebé cuando conoció al sacerdote, pero con Maciel tuvo dos hijos biológicos más, de los que abusó sexualmente. Situación que se explicará en el último capítulo de la serie.
«Él tenía 56 años y yo 19. Me dijo que estaba viudo y que buscaba una muchacha joven para casarse y formar una familia (…) El adoptó a mi hijo como su hijo propio”, recuerda la esposa de Maciel.
En el último capítulo del documental, la familia de Maciel, específicamente sus hijos biológicos, señalaron que se enteraron de que su padre era sacerdote hasta que murió y en los medios de comunicación se destaparon sus casos de abuso sexual.
Su hijo Omar González Lara acusó que su primer abuso sexual por parte de su propio padre fue porque le pedía que le sobara la entrepierna, porque le dolía mucho.
Mientras que uno de sus hermanos aseguró que fue violado por Maciel a los siete años, cuando lo obligaba a recostarse cerca de él.
En entrevista con Carmen Aristegui, el abogado de Raúl González Lara, otro de los hijos de Maciel, señaló que, bajo su opinión, el papa Juan Pablo II, así como otros cardenales como Ratzinger, solaparon al fundador de Los Legionarios por el dinero que le generaban al Vaticano.
El abogado Jeff Anderson acusó que cliente buscaba un acuerdo reparatorio por parte de la iglesia, no tanto de líderes religiosos como el Papa.
Otra de las víctimas de Maciel, es el legionario Juan Manuel Fernández, cuyo testimonio, aunque no fue presentado en el documental de MAX, sí se conoce gracias a la entrevista que recopiló Aristegui con el ex sacerdote Athie, una de las piezas claves en destapar los escándalos sexuales del pederasta.
Alberto Athie explicó que conoció a Juan Manuel Fernández en su lecho de muerte, cuando a pesar de haber perdido la fe en Dios, le confesó que Maciel había abusado de él.
“El padre Maciel me llama a la enfermería y me empieza a contar que tiene unos dolores terribles en el estómago que le impiden ejercer su misión en el mundo, que esto lo platicó con el papa Pio XII y que, viendo como le impedía servir a la iglesia, le autoriza que le den masajes para calmarle sus dolores (…) Entonces me toma la mano y dice ‘ten confianza y ayúdame’ hace que le sobe el estómago y luego empieza a bajar la mano y termina queriendo que yo lo masturbe”, recordó Athie sobre la experiencia de Juan Manuel.
El sacerdote también expuso la preocupación de Juan Manuel por morir por órdenes de Maciel, quien se supone que lo amenazó en vida varias ocasiones por si lo delataba.
Tras la muerte de Juan Manuel, el aún sacerdote Athie encontró los testimonios de Barba y Vaca, con los que empieza a presionar al Vaticano para hacer justicia. Sin embargo, se enfrentaron con la corrupción de la iglesia.
Cabe señalar que Athie renunció como sacerdote en 2003 tras destaparse los escándalos sexuales de Maciel y darse cuenta de las trabas que puso la iglesia y el Vaticano para ayudar a las víctimas del fundador de Los Legionarios de Cristo.





