El Periódico de Extremadura (España), Miguel A Muñoz, 20.06.2026
El caso nació con una imagen difícil de olvidar para el vecindario: agentes de la Guardia Civil entrando y saliendo de un local de la calle Jerusalén, en Nuevo Cáceres, donde funcionaba «Alma con Alma Sublimación». Allí se vendían libros, tazas, cuadros y objetos personalizados vinculados a la asociación «Ahora estás en casa», una entidad que se presentaba como humanitaria y espiritual y que invitaba a colaborar con un reclamo de apariencia mínima: «Únete a nosotros, solo es 1 euro al mes».
La investigación policial, bautizada como operación Hervasio, situó sus ramificaciones en Cáceres, Jaraíz de la Vera y Hervás. También extendió diligencias a Toledo, Córdoba y Pontevedra. En su momento, la Guardia Civil habló de una organización asentada en la provincia cacereña que actuaba como una auténtica secta, según confirmaron entonces a este diario fuentes de la Delegación del Gobierno.
El golpe policial se saldó con tres detenidos y ocho investigados. En seis registros, los agentes intervinieron más de 80 armas, 7.600 cartuchos metálicos de distintos calibres, silenciadores de armas largas, armas ilegales, armas de guerra inutilizadas, armas de aire comprimido, más de 64.000 euros en metálico y material informático valorado en unos 20.000 euros. También se bloquearon cuentas bancarias de la asociación y de particulares investigados.
Aquello parecía el principio de una causa de enorme impacto en Extremadura: una supuesta secta con discurso religioso, presuntas víctimas vulnerables, donaciones, compraventa de bienes y un arsenal que sorprendió incluso a quienes habían visto entrar y salir gente del local durante meses. Pero el final provisional de la historia judicial ha sido muy distinto.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Plasencia ha acordado ahora el sobreseimiento provisional de la causa. La magistrada concluye que no existen indicios racionales de criminalidad respecto a los delitos investigados. Es decir: por ahora, no hay base suficiente para sostener penalmente que hubiera estafa, amenazas, coacciones, apropiación indebida, administración desleal, asociación ilícita o pertenencia a grupo criminal.
El origen: un relato espiritual tras un infarto
El centro simbólico de la asociación fue Antonio Gómez Martín, nacido en Casares de las Hurdes en 1964, criado en Hervás y residente después en Jaraíz de la Vera. En la biografía difundida por la propia organización aparecía como una persona de múltiples oficios: hostelero, ebanista, terapeuta, monitor de jóvenes, escritor y supuesto instructor de defensa personal policial. Este último extremo fue puesto en duda en las informaciones publicadas durante la investigación.
El relato fundacional se remontaba a mayo de 2011. Según los textos de la asociación, Gómez Martín sufrió un infarto de miocardio en el pabellón deportivo Moctezuma de Cáceres y vivió una experiencia cercana a la muerte. A partir de ese episodio, decía haber conocido a Jesús de Nazaret, al que aseguraba ver y con el que afirmaba hablar diariamente.
Ese testimonio fue la base de un universo propio. Gómez Martín publicó el libro «¡Ahora estás en casa!» y otros textos posteriores. En ellos narraba su supuesta experiencia espiritual y ofrecía una visión sobre la muerte, la vida eterna y el sentido de la existencia. El mensaje se difundía en encuentros presenciales, redes sociales y vídeos de YouTube, muchos de larga duración, en los que aparecía frente a la cámara desarrollando teorías religiosas, espirituales y de autoayuda.
La asociación no se presentaba solo como un espacio de creencias. También decía impulsar proyectos de ayuda social. Uno de ellos era un comedor social en Arias, una localidad de la provincia argentina de Córdoba, abierto en mayo de 2021. Otro era el llamado «Proyecto Cáceres», con sede en el local de Nuevo Cáceres, dedicado a impresiones digitales y sublimaciones personalizadas con el objetivo declarado de recaudar fondos para fines humanitarios.
Captación, carisma y vulnerabilidad
La hipótesis policial inicial sostenía que el discurso religioso y solidario servía para captar personas, obtener dinero y lograr que algunos seguidores entregaran bienes o ahorros. Según esa línea de investigación, los responsables de la asociación habrían convencido a exmiembros para vender propiedades y transferir las ganancias a la entidad.
La Guardia Civil llegó a cifrar la presunta estafa en más de un millón de euros y habló de más de un centenar de víctimas identificadas, con la posibilidad de que hubiera más afectados que no hubieran denunciado por miedo o temor. Los investigadores también apuntaron que parte del dinero se habría movido a cuentas privadas de familiares de los investigados.
La imagen que transmitían algunos testimonios era la de una estructura cerrada, con fuerte dependencia emocional hacia el líder. Una trabajadora de un negocio cercano al local de la calle Jerusalén contó que el establecimiento abrió aproximadamente año y medio antes de los registros y que sus responsables dijeron que se trataba de una asociación benéfica. Con el tiempo, añadió, comenzaron a ver «gente un poco rara», mucho cambio de trabajadores, la mayoría jóvenes, y numerosas estanterías con libros.
En Jaraíz de la Vera, el alcalde, Luis Miguel Núñez, explicó entonces que no había sospechas previas sobre la familia que residía en una vivienda de la avenida de la Constitución. La describió como poco sociable y relató que el hombre decía ser «un profeta de Jesucristo en la tierra». También sostuvo que, tras su fallecimiento, algunos seguidores decían que lo habían resucitado.
«Ahora estás en casa»: el lema y la promesa
El nombre de la asociación no era menor. «Ahora estás en casa» funcionaba como mensaje de acogida, pertenencia y refugio. Para personas en búsqueda espiritual, en duelo, con baja autoestima o en un momento de crisis, esa promesa podía resultar poderosa.
El experto Luis Santamaría, consultado por este diario tras la operación, situó el grupo en el ámbito de las sectas de tipo «new age». A su juicio, aunque incorporaba referencias cristianas y hablaba de Dios y de Jesús, mezclaba esos elementos con teorías de conspiración, espiritualidad difusa, autoayuda y contenidos esotéricos. También advirtió de que internet había permitido a pequeños grupos locales proyectarse más allá de su territorio.
Santamaría sostuvo que los líderes sectarios se presentan a menudo como personas únicas, con una sabiduría especial o una experiencia límite que los diferencia del resto. En este caso, el relato del infarto y del encuentro con Jesucristo habría servido como elemento de autoridad carismática. Según el experto, cuando un líder se cree su propia historia, la capacidad de persuasión puede ser aún mayor.
Ese análisis ayudaba a entender por qué un proyecto aparentemente local, con sedes en Cáceres, Jaraíz y Hervás, podía llegar a personas de otras provincias. La presencia en YouTube, las charlas, las ferias esotéricas y los contenidos online habrían sido, según esta lectura, vías de captación y fidelización.
El arsenal que disparó todas las alarmas
El elemento más llamativo de la operación fue el arsenal. La Guardia Civil encontró armas de distintas características, munición abundante y silenciadores. El valor total del armamento fue cifrado en 73.000 euros, y los investigadores calcularon que se habían invertido unos 42.000 euros en compras de armas.
Los agentes descartaron entonces que las armas fueran a utilizarse para atentados terroristas. La tesis policial apuntaba más bien a que el armamento formaba parte de una estructura económica y de control: una tapadera, según la versión inicial, para obtener dinero con facilidad y justificar adquisiciones.
La investigación también sostuvo que el líder aleccionaba a colaboradores para comprar el mayor suministro posible de armas cortas o de tiro deportivo. Para ello, presuntamente les instaba a sacarse licencias y después se habría apropiado de parte del armamento adquirido. En los vídeos y materiales vinculados a Gómez Martín aparecía, además, una relación evidente con el mundo de la defensa personal y las armas, aunque algunas de las credenciales que él se atribuía fueron cuestionadas.
El experto Santamaría fue más allá en su advertencia: consideró especialmente peligroso que una organización con rasgos sectarios tuviera acceso a armas y miles de cartuchos, porque en grupos fanatizados cualquier percepción de amenaza puede elevar el riesgo. Sin embargo, esa preocupación experta no ha derivado finalmente, por ahora, en una imputación penal sostenida por el juzgado.
La muerte del líder y la continuidad de la asociación
Antonio Gómez Martín falleció en enero de 2024, según la información publicada entonces, a causa de un infarto. Tras su muerte, su mujer, Mari Luz Neila, continuó vinculada al proyecto. En la web y en los canales de la asociación siguieron apareciendo contenidos relacionados con el fundador, lo que alimentó la sensación de continuidad simbólica del líder.
La Guardia Civil ya seguía la pista de «Ahora estás en casa» tras varias denuncias interpuestas en Jaén por exmiembros. Aquellas denuncias fueron el punto de partida de la investigación. Los denunciantes afirmaban haber sido víctimas de las acciones del principal responsable de la asociación, al que atribuían la capacidad de convencerles para vender bienes y entregar dinero.
En septiembre, la asociación llegó a publicar un comunicado en su web en el que indicaba que sus actividades quedaban «limitadas» desde el día 17 y que nadie podría realizar ingresos en la cuenta. Al mismo tiempo, según se constató entonces, otra entrada de la propia página permitía seguir haciendo donaciones, lo que añadió más confusión al caso.
El operativo policial se extendió por varias provincias. Participaron el grupo de Información de Jaén, la Jefatura de Información, el grupo de Información de Cáceres y unidades de Toledo, Córdoba y Pontevedra. La causa quedó dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Plasencia. De los tres detenidos, solo dos pasaron a disposición judicial y ambos quedaron en libertad con obligación de comparecer.
El giro judicial: no hay indicios suficientes
El auto fechado el 17 de junio marca el vuelco. Tras meses de diligencias, análisis de documentación, declaraciones de denunciantes e investigados, registros, examen de dispositivos electrónicos y revisión de cuentas, el juzgado no aprecia base penal suficiente.
La magistrada descarta que se haya acreditado el uso de técnicas de control mental o manipulación psicológica sobre miembros o beneficiarios de la entidad. También rechaza, con los indicios disponibles, que existiera una estructura organizada para cometer delitos o un acuerdo previo entre sus miembros para desarrollar actividades ilícitas, requisitos necesarios para sostener una acusación por asociación ilícita.
El auto recuerda que el derecho de asociación está protegido constitucionalmente y que una entidad legalmente constituida goza de presunción de legitimidad mientras no se demuestre que persigue fines delictivos o utiliza medios prohibidos para conseguirlos.
La resolución también descarta la estafa. El juzgado considera que las aportaciones económicas se realizaron de forma voluntaria y con conocimiento de los fines de la asociación. Además, subraya que la entidad desarrolló actividades reales de carácter humanitario y asistencial, y que algunos denunciantes llegaron a beneficiarse de actuaciones impulsadas por la organización.
La religión, la ayuda social y el límite penal
Otra de las claves del auto es la libertad religiosa. La magistrada analiza las acusaciones de proselitismo ilícito y concluye que difundir creencias religiosas forma parte del ejercicio legítimo de la libertad religiosa reconocida por la Constitución.
La resolución sostiene que ofrecer información religiosa en el contexto de actividades asistenciales no constituye por sí mismo una conducta delictiva. Para que hubiera reproche penal, tendría que acreditarse coacción, intimidación o engaño. Y el juzgado entiende que eso no ha quedado probado.
Tampoco aprecia amenazas ni coacciones penalmente relevantes. Aunque las denuncias incluían referencias a presuntas presiones sobre antiguos miembros, la magistrada considera que los testimonios no permiten sostener que se limitara efectivamente la libertad de actuación de los denunciantes. También destaca que pudieron abandonar la entidad y presentar denuncias, una circunstancia que el auto considera incompatible con una anulación completa de la voluntad.
En cuanto a la munición intervenida, el juzgado no ve relevancia penal suficiente y apunta a que, en su caso, podría tratarse de una cuestión administrativa, no de un delito contra la seguridad colectiva.
Un archivo provisional, no un cierre definitivo
El archivo acordado es provisional. Eso significa que la causa queda sobreseída por ahora, pero no necesariamente cerrada para siempre si aparecieran nuevos indicios relevantes o si alguna de las partes recurriera con éxito. Las partes personadas pueden presentar recurso de reforma o de apelación dentro de los plazos previstos por la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
La resolución deja sin efecto las medidas cautelares que siguieran vigentes una vez el auto sea firme. También supone un éxito procesal para la defensa de parte de los investigados, entre ellos el hijo de Gómez Martín, representado por el letrado cacereño Estanislao Martín.
La historia queda así partida en dos tiempos. El primero, el de la operación policial, mostró una asociación espiritual con ramificaciones en varios municipios cacereños, donaciones, relatos de captación, armas, dinero en efectivo y una investigación por una presunta estafa millonaria. El segundo, el judicial, concluye que todo ese material no basta, por ahora, para sostener una acusación penal.
El eco en Cáceres, Jaraíz y Hervás
Para Cáceres, el caso tuvo algo de sobresalto vecinal. Nuevo Cáceres es un barrio residencial, cotidiano, de comercios y calles reconocibles. Que un local de la calle Jerusalén apareciera vinculado a una supuesta secta con armas, donaciones y un líder que decía hablar con Jesucristo convirtió el asunto en una historia de impacto inmediato.
En Jaraíz, la sorpresa tuvo otro tono. Allí residía la familia. El alcalde insistió en que no había sospechas previas y que la noticia de las armas incautadas sorprendió mucho. En Hervás, el vínculo era biográfico y simbólico: el fundador se había criado allí y fue enterrado en la localidad.
La provincia de Cáceres vio así cómo un relato nacido de una experiencia cercana a la muerte acababa convertido en una macrooperación policial y, después, en un archivo judicial provisional. Entre medias quedaron las preguntas sobre la vulnerabilidad, la fe, las donaciones, los límites de la ayuda espiritual, el poder del carisma y la dificultad de probar penalmente la manipulación en organizaciones de este tipo.
El caso de «Ahora estás en casa» empezó públicamente «en nombre de Dios», con libros, vídeos, promesas de consuelo y proyectos de ayuda. Terminó, al menos por ahora, en un auto que no aprecia delito. Y esa es precisamente la complejidad del asunto: una investigación que parecía dibujar una secta destructiva con víctimas y arsenal se ha encontrado con una resolución que recuerda que la sospecha, por intensa que sea, no basta si no se convierte en prueba penal.

