Nortes (España), 30.10.2022
Òscar Palet Santandreu, el abogado del “chamán” de la supuesta secta de la ayahuasca de Tuilla, ya trabaja en la contraofensiva judicial. El letrado catalán ha presentado este viernes en el Juzgado el incidente de nulidad de actuaciones por las presuntas irregularidades cometidas por la Policía Nacional durante el registro.
Según Palet, “la policía solicitó de forma incompleta la Orden de Entrada y Registro al Juzgado de Instrucción ya que la finca a la que accedieron tiene dos referencias catastrales y propietarios distintos, solicitándola solo para una de las referencias catastrales, pero accediendo a las dos”.
Ateniéndose a la legalidad, el abogado sostiene que eso puede constituir “un allanamiento de morada ilegal y por sí mismo ya justifica la nulidad de actuaciones y la apertura de diligencias contra los responsables por el exceso en el ejercicio de la autoridad, con infracción del derecho a la inviolabilidad del domicilio”.
“Sustancias prohibidas en presencia de menores”
Siempre según la versión del abogado, encargado de la defensa del acusado en colaboración con ICEERS (International Center for Ethnobotanical Education, Research, and Service), fue precisamente en esa segunda finca para la que la policía no tenía permiso de registro donde se encontraban los menores de los que se hablaba en las noticias de la prensa regional: los dos hijos del principal investigado y el de la dueña de la casa.
La nota de prensa de la Policía Nacional dice que la operación tuvo lugar “ante el inminente riesgo de suministro de sustancias prohibidas altamente peligrosas para la salud y en presencia de menores”. Sin embargo, en el atestado policial se reconoce que las sustancias requisadas en el registro (yopo y ayahuasca) no están prohibidas en España, y de hecho no están sometidas a fiscalización alguna en nuestro país.
Según el abogado, también la presencia de menores es falsa: “Cuando la policía llegó estaban en las habitaciones de arriba de la casa familiar, edificio independiente que está a unos 10 metros del edificio donde estaba A. R [el supuesto chamán] reunido y para el que no tenían autorización para entrar, leyendo cuentos y jugando junto con el hijo de la propietaria y con la mujer de A”.
Además, remata Palet, la hija de 12 años de A. R, que vio cómo su padre era detenido por los agentes, sufrió esa noche “una crisis de ansiedad, como supo reconocer el facultativo anteriormente citado, lo que fue confirmado por un psicólogo”.