El Sol de León (México), 15.03.2013

El Hatha Yoga no trata solamente de las posiciones o posturas que adopta el cuerpo humano, es un aspecto dual del que participamos los seres humanos en la relación con el entorno, es la interrelación con el prójimo; a través de este sistema y disciplina aprendemos a detectar y, lo más importante, a leer la expresión corporal de la gente.

Estas son algunas de la reflexiones y explicaciones que al respecto dio a conocer el gurú Carlos Michan en su visita a Guanajuato a invitación expresa de la Gran Fraternidad Universal Serge Raymund de la Ferriere Línea Solar de Guanajuato, A.C.

En su paso por la ciudad, ofreció algunas conferencias referentes al Hatha Yoga, una de ellas se realizó en la división de Ingeniería y Arquitectura de nuestra máxima casa de estudios.

Hatha yoga, definió el maestro, es uno de los aspectos del yoga que refiere la dualidad de la que participamos los seres humanos en esta relación con el entorno. Ha, significa sol y tha, luna, este es el aspecto de polaridad del género masculino/femenino.

Ahondó el gurú que esta disciplina representa todo un sistema para conocer de una manera individual los recursos con los que cuenta la forma viviente humana y aclaró que esta no solamente es un ejercicio físico que pueda tomarse como un deporte.

Desde esta perspectiva, evocó que la milenaria disciplina del yoga no es exclusiva de donde proviene que es de la India, del Tibet, del Nepal, es más bien un conjunto de herramientas cuyos ejercicios están inherentes en la naturaleza del ser humano como entidad viviente.

Somos un cuerpo sensitivo, no solamente un cuerpo físico, somos un cuerpo mental e intelectual y vamos conociendo lo que es inherente al cuerpo físico del ser humano, por ende -sugirió-, las personas deben distinguir y detectar que somos sensitivos en la actitud y postura que adoptamos en nuestra interrelación.

Carlos Michan precisó que lo sensitivo y sensorial del cuerpo es donde entra el juego de las interacciones sentimentales y emocionales que nos damos los unos a los otros.

Y esto se refiere al modo de vivir de cada grupo humano, etnias, naciones y culturas porque estamos interactuando los seres humanos a través de las afectaciones que nos damos y que nos provocan emociones y sentimientos ya sean de miedo, de tristeza, de rabia, de alegría y en los que acompañan cuando no son manejadas adecuadamente como la depresión, la tristeza mal manejada, el pánico, el miedo mal manejado o inadecuadamente conducido con el sentimiento; rencor, incluso venganza por una rabia encausada de manera inadecuada.

Trabajar con las emociones también forma parte del sistema yoga y no queda solamente en posturas que es lo más conocido, explicó el gurú.

Hizo extensivo su diálogo y comentó que el Hatha es aquello que corresponde a la percepción que el ser humano adquiere en su experiencia personal, en su relación con todo su entorno, gente, reino animal, vegetal, estrellas, porque debe haber contraste entre la luz y la oscuridad y aprender de las dos y no sólo de una.

Mientras tanto, yoga significa lo que está unido, viene del vocablo yuge que significa unión; ejemplificó que cónyuge lo adoptamos a la lengua castellana, ya que es una raíz etimológica que viene de milenios y que quiere decir unión.

Esa es la parte del Hatha Yoga, la unión de género, la unión de polaridad, es el ritmo te lleva y te trae.

Tenemos que aprender que no somos competidores (se refirió al hombre y la mujer) aunque la terca realidad nos diga que el varón tiene más fuerza que la mujer. Siempre debe prevalecer la unidad que hay en el «mí» y en el «yo».

La primera terminología «mí», es lo femenino y la segunda «yo», lo masculino; solemos decir: mi chaleco, mi auto, mi dama y por lo tanto nos referimos al concepto femenino, en tanto que el yo es todo lo masculino, el «yo-yo».