El País (España), José M. Abad, 28.03.2025
Los investigados ejercían “coacciones psicológicas” para que los miles de víctimas embaucaran a nuevos adeptos a los que presionar para que invirtieran su dinero. El anzuelo, lanzado en redes sociales, era hacerse rico pronto. El objetivo: jóvenes incautos. El método: unos cursos por internet en los que los alumnos conseguirían, supuestamente, adquirir conocimientos muy avanzados de compra y venta de activos financieros y de auténticas ruletas rusas en bolsa pero que, en su mayor parte, llevaban a qué las sumas invertidas se esfumasen.
El juez ha abierto juicio contra una trama que, tras el parapeto de una academia de formación, se dirigía con “coacciones psicológicas” sobre todo a personas jóvenes, incluso menores de edad, que carecían de conocimientos y tampoco estaban familiarizados con el mundo de las inversiones. Según detalla el auto, “perdían gran parte del dinero invertido” e incluso a veces “abandonaban sus estudios para dedicarse a la captación de nuevos clientes de la empresa”.
El titular del Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, ha abierto diligencias contra ocho integrantes de la trama, seis hombres y dos mujeres, tras recibir varias denuncias la UDEF contra las entidades Imarketslive y IM Mastery Academy por presuntos delitos de estafa, contra el derecho de los trabajadores, contra la hacienda pública, coacciones psicológicas o amenazas y asociación ilícita, según ha adelantado El Confidencial y ha confirmado este diario.
El auto, fechado el 18 de marzo y al que ha tenido acceso EL PAÍS, detalla que los ahora encausados regían una academia que se dedicaba a los análisis técnicos de la valoración de productos financieros y ofrecía cursos on line sobre el trading (la compra y venta de activos financieros) y sobre criptomonedas, pero ello a pesar de “carecer de autorización para prestar servicios de inversión en España”. Para acceder a la formación exigían una cuota inicial de 250 euros y una mensual de 150, todo ello para obtener supuestamente “un gran beneficio en un breve periodo de tiempo”. Pero lo que luego se encontraban los suscriptores del supuesto servicio era una formación “escasa y de poca calidad”, que se centraba en el “network marketing”, es decir, en cómo captar a otras personas para hacerlas a su vez suscriptoras de la formación.
Para lograr que la red se extendiera cada vez más entre más adeptos, el auto describe que los impulsores de la idea ejercían “presiones sociales” sobre los alumnos y los acuciaban para que consiguieran nuevos adeptos con la promesa de que, a mayor número de nuevos captados, mayor beneficio económico obtendrían los conseguidores, además de ascenderlos dentro de la estructura. Parte de ese beneficio, no obstante, consistía muchas veces en la mera condonación de las cuotas mensuales. Así, si cada alumno captaba a dos personas, la formación salía gratis. A partir de tres, empezaba a ganar dinero y subir en el escalafón de la organización: con esos tres clientes pasaba a ser considerado “Platinum 150″ (se ingresaban 150 dólares); con 12, “Platinum 600″ (se ingresaban 600) y así hasta llegar a la cumbre, la de chairman, con 30.000 suscriptores.
No era más que una “práctica de venta piramidal”, según la denuncia que varias familias presentaron en su día a la Policía Nacional. Además, el juez considera que existen indicios para deducir que la formación que ofrecía IM Master Academy ofrecía recomendaciones sobre un tipo de operación bursátil que está vetada para minoristas —en la Unión Europea, por la Autoridad Europea de Valores y Mercados, y específicamente también en España, por la Comisión Nacional del Mercado de Valores—.
Se trata de las opciones binarias, unos productos que permiten invertir en divisas, materias primas e índices, si se cree que van a subir o bajar en un determinado periodo de tiempo en general muy corto, y en la que la mayoría de los inversores terminan perdiendo el dinero invertido. Por añadidura a esta especie de ruleta rusa bursátil, la trama ofrecía recomendaciones diarias de inversión y operaciones financieras, pero no solo no advertían del riesgo que entrañaban, sino antes al contrario: aseguraban “la fiabilidad de la inversión”. Estos supuestos consejos, llamados “señales”, eran en realidad órdenes de inversión en determinados productos que la cúpula lanzaba a los cuadros intermedios y estos, a su vez, transmitían a las víctimas. Tras haber captado a miles de jóvenes desde 2019 —solo el cabecilla, a 2.500—, una denuncia de la asociación Red de Prevención Sectaria y del Abuso de Debilidad (RedUNE) levantó la liebre sobre la trama.
La organización advertía de las actividades presuntamente irregulares de IM Mastery Academy, iniciadas en Barcelona, pero extendidas a toda España. La primera queja recibida por RedUNE partió de un colegio de Granada en noviembre de 2020. Aseguraba que varios alumnos habían dejado de forma repentina de ir a clase tras ponerse en contacto con esta falsa academia. La investigación, a cargo de la UDEF, comenzó en marzo de 2021 y se saldó un año más tarde con ocho detenciones en el marco de la Operación Carcoma, que dejó al descubierto una red que empleaba “técnicas de persuasión propias de organizaciones sectarias” contra jóvenes de incluso menos de 15 años, señalaron los investigadores.
La Policía destacó entonces que el presunto líder de la trama, I. B. L., uno de los encausados ahora, presumía de ser el responsable de la captación directa o indirecta de más de 2.500 personas, aunque los investigadores no pudieron concretar la cifra total de afectados. “Hay muchos que finalmente no dan el paso de denunciar”, señalaron fuentes policiales. Los denunciantes fueron en buena parte de los casos los padres de los afectados, muchos de estos inconscientes de que habían sido víctimas —y correas de transmisión— de un enorme engaño.