JUAN G. BEDOYA – Madrid – 19/04/1999

A treinta muchachas musulmanas se les obliga a quitarse el velo para la fotografía del DNI. La secular Iglesia del Ejército de Salvación, candidata al Premio Nobel por sus obras de caridad, tiene, según el Gobierno canario, «comportamientos oscuros y características de secta destructiva que la convierten en una organización de interés policial». Y Defensa pide que los soldados no católicos declaren su religión antes de permitir la entrada en los cuarteles de pastores distintos a los capellanes castrenses. Son ejemplos que las religiones minoritarias esgrimen para decir que España no respeta la libertad religiosa.

El médico Mansur Escudero, que antes de convertirse al Islam se llamaba Francisco, es el presidente de la Federación de Entidades Islámicas de España (FEERI). Vive en Córdoba, calcula que en España hay más de 450.000 musulmanes (sin contar a los inmigrantes sin papeles), y proclama que no tiene nada contra la Iglesia Católica. Pero sí contra el Gobierno. «No garantiza la aconfesionalidad del Estado ni la libertad religiosa. La laicidad del Estado no se ve por ninguna parte», dice. Algunos creen que las iglesias minoritarias tienen la sensibilidad a flor de piel, pero cuando Mansur Escudero expone el caso de las 30 muchachas de Granada obligadas a desvelar su cabeza para la foto de un carné oficial lo contrapone a este otro: «A las monjas católicas que siguen llevando velo no se les exige que se lo quiten para la fotografía de su carné de identidad». O a todas las religiones, o a ninguna. La tesis, impecable desde el punto de vista constitucional, la extiende el dirigente musulmán a la financiación de la Iglesia Católica a través de las declaraciones de la renta.

Respecto a la discriminación religiosa en los hospitales apela a un doloroso suceso familiar. Su suegra, musulmana también y enferma terminal de cáncer, fue hospitalizada en una habitación a la que llamaba cada día el capellán católico («pagado con el dinero público, también con mis impuestos», dice Escudero), y que tenía en la cabecera de la cama un crucifijo, que la dirección del hospital se negó a retirar.

Discriminados

La Constitución de 1978 y varias leyes orgánicas condenan esas prácticas o actitudes. «Ninguna religión tiene carácter estatal». «Nadie puede ser discriminado por razones de raza o religión». Está muy bien, pero lo cierto es que los protestantes españoles se sienten «muy discriminados en la práctica y en el Derecho» en relación con la Iglesia Católica, asegura Mariano Blázquez, secretario ejecutivo de la federación de Iglesias Protestantes. En España tienen 747 entidades religiosas, más de 350.00 fieles, casi 1.700 lugares de culto y varias organizaciones de asistencia social muy activas. Veinte años de Constitución laica no han sido suficientes, según Blázquez, para «desterrar desigualdades con 400 años de vigencia». El dirigente protestante compara a sus Iglesias con la Católica y las discriminaciones se eternizan. Pero no pide al Estado que quite, sino que añada: las mismas exenciones fiscales, justicia gratuita, derecho a establecer fundaciones, presencia en los medios de comunicación, y el recurrente asunto de las sectas. El comportamiento del Gobierno de Canarias con la Iglesia del Ejército de Salvación es sintomático. Se trata de una iglesia protestante secular reconocida como ONG por la UE, que es la segunda confesión religiosa en el Reino Unido y la primera entidad benéfica en Dinamarca, y cuyas fiestas de Navidad para recaudar fondos para niños pobres en Estados Unidos es abierta cada año por la mujer del presidente de ese país. Pues bien, según las autoridades de Canarias, que acaban de denegarle un permiso para abrir un centro de acogida de niños necesitados, se trata de una «secta destructiva», objeto de tratamiento policial.

Blázquez también reprocha, ahora con ironía, otro privilegio de la Iglesia Católica: el de no cumplir con la exigencia de inscribirse como tal en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia. «Es que tenemos veinte siglos de historia, y el Estadol apenas cinco siglos», dice Blázquez que argumentan los jerarcas católicos. Pero ahí les han cogido los judíos, que cuentan su existencia en 5.000 años o más. Así que en la Guía de Entidades Religiosas de España, publicada por Justicia, no aparecen datos de los católicos. Justificación oficial: los publica por su cuenta la Iglesia Católica. Réplica de los protestantes: «Y nosotros también».

Sería un aspecto festivo si no reflejase una preponderancia que deviene a veces en prepotencia. Pero rarísima vez la culpa es atribuible a la Iglesia Católica. Como dice Antonio Mínguez, presidente de los budistas españoles (3.000 fieles censados, el triple en la práctica): «Las relaciones con la Iglesia Católica, en honor a la verdad, son exquisitas. Jamás hemos tenido un problema. Al contrario, muchos detalles y atenciones».