Cristina Serrato / José Manuel Bustamante| EL Mundo, YO DONA| 23.02.2008
En 2001, 17 de sus miembros españoles fueron absueltos de delitos penados con 36 años de cárcel y, según un dictamen judicial, la cienciología ha dejado de ser una secta en España. YO DONA ha traspasado el umbral de su sede en Madrid* para hablar con las fieles de la nueva religión. Hombres y mujeres son iguales, aseguran. El mayor templo tiene una directora. Hay ministras que se ocupan de los sermones. Pero en la sociedad aún persiste la duda: ¿secta o religión?
Lo niegan como si les fuera la vida en ello y, al final, la Justicia española les ha dado la razón. De momento. «No somos ninguna secta. En España tenemos alrededor de 10.000 miembros que pueden entrar y salir cuando quieran y sin ningún problema.» Ana Lamela, directora de la lujosa y céntrica sede que la Iglesia de la Cienciología tiene en Madrid, se esfuerza en derribar la acusación más común a la que deben hacer frente en los 164 países donde operan. Aquí, a los cienciólogos les ha llovido una especie de inesperado baño de santidad con el mandato judicial que ha obligado al Ministerio de Justicia a inscribir a esta particular iglesia en el Registro de Entidades Religiosas.
«Ser reconocidos nos ha aportado tranquilidad», explica Lamela, de 47 años. «Hemos pasado del desconocimiento a la curiosidad.Ahora viene mucha gente a preguntar de forma más libre, sin miedo ni suspicacias.» Algo más que suspicacias, sin embargo, siguen vigentes en países como Alemania, donde está considerada una organización anticonstitucional y antidemocrática, o Bélgica, cuyas autoridades acaban de llevarla de nuevo ante los tribunales bajo los cargos de extorsión, estafa y asociación de malhechores, entre otros. Un proceso que se inició en los años 90. «La actitud del Gobierno de Bruselas supone un retraso de más de 20 años», argumenta Lamela. «En España ya acabaron las cazas de brujas y los fiscales franceses están diciendo que no hay delitos. El propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos nos reconoció como religión en abril de 2007 y esto va a ocurrir en toda Europa.»
Ana Lamela habla en uno de los despachos mejor situados de la capital de España. A 200 metros del Congreso, la sede madrileña de esta iglesia ocupa un solar de 5.000 m2 con un gran pasado espiritual, pues se levantó sobre las ruinas de un convento católico de 1640. Pero dentro, entre el cuidado estilo art déco, todo es modernidad, desde la terraza a la sauna -que se utiliza en ritos de purficación, o para desintoxicación de drogas-, pasando por las bien dotadas aulas donde se imparte su credo o la biblioteca.Desde su aparición en EEUU en 1954, la cienciología ha levantado agrias polémicas, dando mucho que hacer a los tribunales de medio mundo.
La sección española abrió sus puertas a YO DONA para recoger la opinión y las experiencias de algunas de las representantes más poderosas de una organización que considera a la mujer como base de la familia y transmisora de la cultura. Una doctrina, dicen, que no distingue entre sexos. Sus ministros son tanto hombres como mujeres. De hecho, aseguran que ellas son mayoría, el 60% de la feligresía, que tiene lugares para su culto, además de en Madrid, en Valencia, Barcelona, Sevilla, Alicante, Bilbao o Tarragona.
«La idea central es que cada persona es un ser espiritual inmortal, al que llamamos Thetan, que somos buenos por naturaleza. El conocimiento y la mejora espiritual y ética nos ayudan a ser felices y alcanzar la salvación definitiva». Mercedes González, una vehemente empresaria de 42 años que dedica gran parte del día a practicar la doctrina, desgrana sus pilares básicos. El fundador de esta iglesia, Lafayette Ronald Hubbard, fallecido en 1986, definía en sus inicios la scientology como «una filosofía religiosa aplicada, practicada día a día, que contiene métodos para encontrar respuestas a las preguntas de la vida».
El inquieto Hubbard desarrolló la dianética, dirigida a alcanzar una comprensión del mundo espiritual y establecer relación con el Ser Supremo. Básicamente, los fieles siguen una serie de cursos basados en los 18 libros con las enseñanzas de Hubbard -su biblia-, en una especie de camino de perfección al estilo de las religiones orientales. Los cienciólogos destacan que esos cursos prácticos ayudan en las dificultades de la vida cotidiana, por lo que a veces se los ha emparentado con los cursos de autoayuda.
«La cienciología ofrece metodologías específicas para lograr esos objetivos», remarca González. Lo que denominan Puente hacia la Libertad Total se desarrolla a través del estudio de esos cursos. Doce clases de sacerdotes de esta iglesia, también llamados auditores, realizan los exámenes con el objetivo de pasar a los cursos superiores. Para ser auditor es preciso estudiar entre seis meses y un año.
«Muy pocas personas han conseguido llegar al final del proceso de formación», apunta González, «todas de EEUU. En Europa, un miembro alcanzó la clase IX, y en España se ha llegado a la VI.» La práctica religiosa se basa en el concepto de auditación, del latín audire (escuchar). González, también auditora de esta tecnológica confesión, destaca las cualidades de uno de los instrumentos de salvación del que se valen, el E-metro, que en los escritos de la iglesia se describe como «abreviatura de electropsicómetro, un instrumento especialmente ideado que ayuda al auditor a localizar áreas de angustia o dolor espiritual». González precisa: «Ni cura ni diagnostica. Es una máquina que mide el estado de resistencia que hay en el cuerpo y localiza las áreas de dolor espiritual para que la persona resuelva el problema durante la sesión. Es maravilloso ayudar a otros a soltar lastre y despejar sus miedos para que sepan quiénes son realmente».
Antes de que la Audiencia Nacional permitiera a la cienciología española el pasado mes de diciembre ingresar en la legalidad, muchos de sus miembros se sentaron en los banquillos de la Justicia.En 1984, 88 dirigentes y fieles de base fueron detenidos. El proceso imputó a 17 cienciólogos, acusados de delitos de asociación ilícita, intrusismo, lesiones contra la salud pública, amenazas, usurpación de funciones, simulación de delito, denuncia falsa y detención ilegal. El fiscal pidió un total de 36 años de cárcel.Pero el 3 de diciembre de 2001 fueron absueltos.
Un vistazo a la web de esta confesión permite comprender la preocupación de fiscales y policías. Una nueva civilización de libertad espiritual para España es una de las promesas. Las creyentes se esfuerzan en demostrar normalidad y aseguran que, para ingresar, no se requiere ninguna aportación económica ni un perfil determinado.Hubbard estructuró un organigrama muy preciso en siete divisiones que todavía está vigente y que conforma una gran organización financiada a través de donaciones particulares y de los cursos que imparte, con un coste declarado de 20 a 400 euros, aunque puede llegar a 1.500. Una floreciente multinacional que se estima que ha gastado al menos nueve millones de euros en la sede madrileña, inagurada en 1984 por Tom Cruise, el cienciólogo más ilustre.Afirman que ya son más de 10 millones en todo el mundo, que se ejercitan en 7.500 centros.
Gurutze Fernández, de 47 años, es una de las pioneras españolas.Abandonó la carrera de Psicología para dedicarse al estudio de la nueva creencia. «Lo más duro fue hacer creer a mi entorno qué es lo que yo quería», relata. «Ahora ven que soy una mujer normal con una vida normal y están tranquilos. Aquí no distinguimos entre mujeres y hombres.» Ha estudiado la doctrina en EEUU y destaca que en España hay mucha ignorancia sobre sus actividades.«Allí es normal, no te miran como a un bicho raro.» Y añade que consideran la ciudad de Clearwater, en Florida, lo mismo que Salt Lake City para los mormones o La Meca para los musulmanes: «Los americanos son más expresivos y todo puede parecer grandilocuente.Aquí somos mucho más austeros».
El servicio dominical. Cada domingo, Fernández se encarga de impartir el peculiar servicio dominical. La reunión comienza con la lectura del credo de la iglesia, un «artículo de integridad personal» que insta a no creer nada que no hayan experimentado por sí mismos. A continuación, sigue con un texto de Hubbard.«Luego leo el sermón y termino con un procesamiento de grupo.Se trata de que regresen a casa más livianos. Soy feliz trasladando a los demás lo que a mí me ayuda a vivir mejor.» Hay dos tipos de ministros, los voluntarios, que tienen su trabajo aparte de la organización, y aquellos que, como Fernández, se dedican sólo a la iglesia. Estos dicen percibir una cuota que depende de los fondos recaudados. «No captamos gente por la calle», asegura.
Recelosas de lo que aparece en la prensa, las cienciólogas no quisieron pronunciarse sobre temas que no tuvieran que ver estrictamente con su fe. Fue el presidente de la iglesia en España, Iván Arjona, quien respondió por ellas. Sobre el aborto, por ejemplo: «Puede ser dañino y traumático. Por esta razón es raro entre nosotros.El feto puede ser ocupado por un ser espiritual». Sobre el matrimonio homosexual: «Cada ser es libre en la medida en que no haga daño a los demás ni a sí mismo. No es algo que se debata mucho. No hay trabas a que los homosexuales participen en nuestra religión».O sobre el uso del pañuelo por las musulmanas: «Tienen todo el derecho a llevarlo».
Lisa Marie Presley, Anne Archer, Juliette Lewis, Kelly Preston, John Travolta, Mimi Rogers o Kirstie Alley forman parte de la cienciología en EEUU. «Aquí todavía no hay famosos que hayan salido a la luz pública, pero no lo ocultan a su entorno. Por un lado, está el temor a tener a los paparazzi detrás y, por otro, el hecho de que son personas que no venden otras parcelas de su vida privada. Intentamos preservar su intimidad.» Así lo cree Gemma Lázaro, encargada de los vip en el centro de Madrid.Esta empresaria enarbola la doctrina como bandera. «Está llena de magia. Mis amigos no son cienciólogos, pero vienen a pedirme consejo y ven que funciona. En mi trabajo también lo aplico y los resultados son excelentes. Hay métodos para aprovechar los estudios, para criar mejor a los hijos, para controlar los nervios ¡Hasta para que no te duela la regla!», exclama.
Laura Monge, de 48 años, asiente ante el recetario de fecilidad de Lázaro. Ella ha encontrado serenidad y recursos prácticos para afrontar las vicisitudes del día a día. «Yo se lo he trasladado a mis hijos y estamos felices con los resultados.» Fuera de los muros de su templo, Monge trabaja como diseñadora. «Gracias a la cienciología, ahora me atrevo a afrontar el futuro y la muerte como algo natural», asegura. Dicen que el padre de la doctrina que preside su vida, Hubbard, dejó escrita otra cosa: «La manera más fácil de ganar dinero es fundar una religión».
Seres espirituales. La cienciología considera que tanto el hombre como la mujer, independientemente de su sexo, son seres espirituales y, por tanto, exactamente iguales. El 60% de los 10.000 miembros de esta iglesia en España son mujeres. En cuanto a la moral sexual, «aunque el matrimonio no es una obligación, las actividades promiscuas están lógicamente prohibidas», dice el presidente en nuestro país, Iván Arjona. La más poderosa es Ana Lamela, directora de la sede madrileña, la mayor del territorio. Las mujeres también pueden ser ministros ordenados de esta iglesia, como Gurutze Fernández, que aparece abajo con el libro utilizado en las ceremonias.
*Con información de Cristina Serrato y José Manuel Bustamante